Quietud

Sesión 1: ¿Dónde está centrada mi vida?

Toma unos momentos para quedarte quieto, mientras iniciamos esta sesión:

Donde sea que estés escuchando esto, sentado/a, de pie, dentro de la casa o afuera, toma unos momentos para darte cienta de lo que te rodea… ¿qué es lo que ves? … ¿qué es lo que escuchas? … ¿cómo es el aire que inhalas por tu nariz? … ¿cómo se siente tu cuerpo en contacto con tu ropa, con tu silla o con el suelo? … ¿cuán enfocado/a estás? Toma conciencia de todo esto … deja que Dios te mire…

Lectura

Entonces el Señor le contestó a Job desde el torbellino:
“¿Quién es éste que oscurece el consejo con palabras sin sabiduría?”
Ciñe tus lumbares como un hombre. Y te preguntaré, y tú me. declararás.
¿Donde estabas cuando construí la fundación de la tierra? Dime, si tienes entendimiento.
¡Quién determinó las medidas; seguramente lo sabes! O quién dibujó las líneas sobre ella?
O donde estaban enterradas sus fundaciones, o quién instaló la piedra angular
Cuando las estrellas de la mañana cantaban en coro, y todos los seres celestials gritaban de alegría?
O quién cerró el mar con puertas, cuando explotó desde su matriz?
Cuando le entregué las nubes como ropaje, y profunda oscuridad a su tenso cinturón,
Y le precribí límites, y le instalé rejas y puertas,
Y dije: “Hasta aquí llegarás, y no más allá, y aquí se detendrán tus orgullosas olas”.
Entones Job le contestó al Señor:
Verás, soy de muy poco valor, qué debo responderte? Coloco mi mano sobre mi boca.
He hablado una vez, y no responderé; Dos veces, y hasta aquí llegaré.

Job 38: 1-11, 40: 3-5 NRSV

Reflexión

Hay algo sobre este encuentro entre Dios y Job, que suena muy verdadero. Captura tanto de la sobrebia humana, y como asumimos que podemos conocer, hacer y controlar todo. Dios habla con Job “desde el torbellino”. ¿Nos habla hoy desde nuestro propio torbellino?

Parece que Dios ha tenido suficiente con los “sábelo todos”, y enfrenta a Job con dos desafiantes preguntas, que podríamos resumir en las palabras “Quién piensas tú que eres?

En realidad, la descripción del control divino sobre los límites del océano, podría ser aplicada a nosotros, y a nuestra reciente experiencia en ser detenidos global y súbitamente: “Hasta aquí tú llegarás, y no más allá. Aquí tus orgullosas olas serán detenidas.”

La respuesta de Job es actualmente muy emocionante. Totalmente humillado, se da cuenta lo pequeño que es, y acepta ser menos hablador en el futuro, y más dedicado a escuchar.

Durante este retiro, estaremos en una jornada de transformación; pero ella comienza en el pie, no en la cima de la montaña. Al comienzo de sus Ejercicios Espirituales, Iñigo nos insiste a reflexionar sobre donde creemos que nos encontramos, y a aceptar la revolucionara verdad que la creación no existe para servirnos y no está bajo nuestro control; sino que toda la creación, incluso nuestros propios corazones y mentes, pueden solo encontrar propósito y plenitud, cuando estén en la correcta relación con el centro más profundo. Sólo podremos “crecer desde atrás mejor”, si nuestras vidas están enraizadas es este centro profundo.

Esta semana, tomen un momento para reflexionar en lo que ésto significa para ustedes, personalmente.  Una buena pregunta que debemos seguir respondiendo podría ser: “¿En esta situación, trato realmente de conducir los eventos que me suceden alrededor de mi propio ego, o estoy enfocado/a en un centro profundo?

No se descorazonen. Todos hemos actuado alrededor de nuestro ego por mucho tiempo; pero reconocerlo es un signo que deseamos cambiar. Una vez reconocido, podremos pedir la gracia de estar más atentos de nuestra orientación espiritual (diriguda hacia Dios, o dirigida hacia nuestro ego) en cualquier circunstancia, y pedir además la valentía y la humildad para comenzar este proceso de cambio.

Habla con Dios

Mientras recuerdas lo sucedido en la semana, reconoces algunos incidentes o conversaciones en las cuales ahora puedes ver que estabas tratando, quizás subconcientemente, de llevar las cosas “¿a tu gusto?” ¿Cómo las ves ahora? Esos momentos nos dejan con una sensación de culpabilidad. Si ésta es tu experiencia, ¿puedes expresar lo que piensas, en tus oraciones?

Por otro lado, puedes recordar incidentes en que estabas buscando una mayor profundidad, centrada más en Dios. ¿Cómo los recuerdas? Generalmente, nos dejan con una sensación de paz interior, aunque a veces las circunstancias hayan sido desafiantes.

A lo largo del ultimo año, toda la humanidad se ha encontrado en el límite de nuestro imaginado control sobre nuestro mundo y nuestras vidas. Un pequeño virus nos ha enseñado que no podemos hacer que la creción sea nuestro sirviente. Mientras reflexionas sobre estos eventos en tu oración, tanto en lo personal como en lo global, piensa qué gracia desearías pedir a Dios para que te ayude, a tí y a todos nosotros, para acercarnos más a nuestro centro de Dios, y alejarnos de nuestro ego.

Toma nota, en tu diario de vida, de cualquier cosa que haya sido especialmente importante para tí en esta semana, Recuerda los momentos en que te sentiste “centrado en Dios”, y en cómo respondiste a esa gracia.

Mientras comenzamos a reconocer, como Job, que realmente sabemos muy poco, y comprendemos menos aún, ¿podremos llegar a Dios en esta genuina humildad, y pedirle la gracia de comenzar esta jornada, confiando menos en nuestros propios poderes, y más abiertos a la guía del Espíritu Santo?

Espacio Sagrado

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