Quietud

Sesión 6: Viajando a través de la oscuridad

Toma unos momentos para quedarte quieta/o al comenzar esta sesión:

Mientras llegas a orar hoy, observa qué tienes en tu mente … deja ir cada pensamiento que aparezca … observa cómo te sientes en este momento … ¿puedes colocarles nombres? … ¿puedes detector en que parte de tu cuerpo están? … Observa cómo hoy estás en tu cuerpo … relajado o tenso … frío o temperado … cansado o plenamente despierto … ¿cómo está tu cuerpo? Como sea que estés, deja que Dios te observe con amor, y te dé la bienvenida a estos momentos en que estarán juntos. 

Lectura

Con ocasión de la Pascua, el gobernador tenía la costumbre de dejar en libertad a un condenado, a elección de la gente. De hecho el pueblo tenía entonces un detenido famoso, llamado Barrabás. Cuando se juntó toda la gente, Pi lato les dijo: «¿A quién quieren que deje libre, a Barrabás o a Jesús, llamado el Cristo?» Porque sabía que le habían entregado a Jesús por envidia. Mientras Pilato estaba en el tribunal, su mujer le mandó a decir: «No te metas con ese hombre porque es un santo, y anoche tuve un sueño horrible por causa de él.» Mientras tanto, los jefes de los sacerdotes y los jefes de los judíos persuadieron al gentío a que pidieran la libertad de Barrabás y la muerte de Jesús. Cuando el gobernador volvió a preguntarles: «¿A cuál de los dos quieren que les suelte?», ellos contestaron: «A Barrabás.» Pilato les dijo: «¿Y qué hago con Jesús, llamado el Cristo?» Todos contestaron: «¡Crucifícalo!» Pilato insistió: «¿Qué ha hecho de malo?» Pero ellos gritaban cada vez con más fuerza: «¡Que sea crucificado!» Al darse cuenta Pilato de que no conseguía nada, sino que más bien aumentaba el alboroto, pidió agua y se lavó las manos delante del pueblo. Y les dijo: «Ustedes responderán por su sangre, yo no tengo la culpa.» Y todo el pueblo con testó: «¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros hijos!»

Mateo 27: 15-25

Reflexión

Mientras caminamos al lado de Jesús, a lo largo de los eventos de la Semana Santa, podríamos encontrar reflexiones sobre nosotros, reflejadas en muchas formas. Como partiipantes de este drama cósmico, Iñigo nos invita a incorporarnos a estos eventos por medio de la oración, empleando el capítulo de sus Ejercicios, titulado La Tercera Semana, y tomando nota de los aspectos que tocan algo de nuestras vidas y corazones, y pedir la gracia de escuchar lo que Dios nos está diciendo personalmente.

Es irónico que el final de esta monumental semana, aparezca estar en manos de un ser humano temeroso e indeciso, el que sin embargo posee un gran poder secular. Cuando enfrenta la decision de qué hacer con Jesús, el problema cae en Pilato, el gobernador de la provincial. Lo encontramos aquí luchando con su conciencia. Sabe que Jesús es inocente. Sabe que la petición de matar a Jesús es motivada por envidia, y la amenaza que el poder oficial percibe en él. Además, Pilato ha sido advertido por su mujer, para que no tenga nada que ver con la muerte de Jesús, al que ella ha sido advertida en un sueño.

Todos enfrentamos dilemas morales en nuestras vidas. A veces, lo que elegimos hacer, provoca graves problemas al bienestar de otra persona, o incluso a su vida. O afectar el futuro de toda una comunidad. También podemos saber, en nuestros corazones, cual es la elección correcta a elegir; pero hay muchas coas que podrían causar que abdiquemos de muestra responsabilidad moral. Pilato tiene miedo de provocar una rebelión, y que por ella llegue la fuerza de Roma. Podemos no estar en peligro de causar una rebelión; pero evitaríamos molestar a nuestras familias o amigos, vecinos o compañeros de trabajo. Muchos de nosotros le tenemos miedo a la confrontación, y tenemos una tendencia a elegir el camino de la menor resistencia en cualquier situación conflictiva.

Pero Pilato tiene otra fuente para guiarse: un sueño de su mujer. ¿Que nos diría hoy ese sueño? Quizás quisieras llevar esta pregunta a tus oraciones, y pedir la gracia de reconocer esos medios de guía, que sugieren a nuestros corazones una forma de actuar con justicia. No se trata solo de sueños. Se trata de detectar esos momentos, que sabemos nos guían hacia esa fuente de verdad que está en el centro de nuestro ser interior; pero estas señales son fáciles de ignorar si te encaras con una multitud vociferante de temores e inseguridades creadas por las ciscunstancias inmediatas.

Recordamos cómo Pilato hizo esa famosa pregunta a Jesús: “¿Que es la verdad?” Ahora él tiene que decidir entre lo indicado por el sueño, o la demanda de la multitud. Él sabe que Jesús es inocente. La multitud, sin embargo, llevada hasta el frenesí, se ha convencido que Jesús es culpable. “Circunstancias alternativas” parece que también existían en esos tiempos, alimentadas por los mismos motivos de miedo y envidia, y manipulados por los ancianos y los altos sacerdotes. ¡Quienes son los ancianos y sacerdotes de nuestros tiempos? ¿Quienes son los formadores de opinión, y cómo manipulan nuestras elecciones? ¿Podremos elegir nuestro camino, en forma personal y colectiva, bajo esos manipuladores, o bajo la guía del Espíritu Santo?

Finalmente, Pilato se lava las manos. Abdica de su responsabilidad. Arroja la verdad a los vientos, y ellos se la llevan lejos, con trágicas consecuencias. ¿Somos también tentados a abdicar nuestras propias responsabilidades, por la dirección que va a tomar el mundo del futuro? ¿O pensamos que no podemos hacer nada para cambiar las cosas? Jesús nunca estuvo tan aparentemente indefenso, como en los eventos de la Semana Santa, frente a las fuerzas del mal – y nunca más poderoso!

Habla con Dios

Trae a tus oraciones cualquier dilema moral que estés enfrentando. ¿Saber bien, en tu ser profundo, cuál camino refleja mejor la verdad que conoce tu corazón? ¿Hay ajgo que está actuando contra esa verdad, y tentándote a que escojas el camino de menor resistencia?

A veces nos parece que la voz de “la multitud” – la multitud de nuestros miedos e inseguridades, o la multitud de los pares, por ejemplo, es mucho más ruidosa que la aún pequeña voz de verdad en nuestros corazones. ¿Cuál voz deseas en realidad seguir? ¿Puedes pedir la gracia de tener la valentía de utilizar tus convicciones más profundas en las elecciones que enfrentas? 

Cuán atento estás, frente a los que nos convencen en forma maliciosa, manipulando nuestras decisiones como una familia humana, para sus propias conveniencias? Estos agentes de persuación están en la misión de impedir nuestro llamado a evolucionar hacia lo mejor que podemos llegar a ser, tal como trataron de impeder la misión de amor y redención de Jesús. ¿Puedes pedir la gracia de reconocerlos y actuar cotra ellos? 

Haz una nota en tu diario de vida, en cualquier forma en que te reconozcas reaccionando como Pilato, o en cualquier otra parte de la Semana Santa. ¿Qué sientes que ese reconocimiento te enseña?

Que juntos, podamos pedir la gracia de reconocer la voz divina de la verdad auténtica, y resistir todas las malevolentes falsedades de nos rodean.

Espacio Sagrado

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