Domingo de la cuarta semana de Adviento
Oración inicial
Señor, mi alma te espera. Ayúdame a calmarme y a confiar en que este momento de oración me renovará e iluminará mientras escucho tu palabra con esperanza.
Escritura
Lucas 10:38-42, María y Marta
Mientras iban ellos de camino, Él entró en cierta aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. 39 Y ella tenía una hermana que se llamaba María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra. 40 Pero Marta se preocupaba con todos los preparativos; y acercándose a Él, le dijo: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. 41 Respondiendo el Señor, le dijo: Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas; 42 pero una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la parte buena, la cual no le será quitada.
Reflexión
Según el versículo 41 de este pasaje. Vemos que Jesús le dice a Marta que lo que había elegido la llevaba a estar «inquieta y preocupada por muchas cosas» Me recuerda a una época, hace muchos años, en la que esperaba un bebé cerca de Navidad, y todo me resultaba un poco estresante con todos los preparativos y las compras que había que hacer. Tenía entonces cinco hijos y todos creían en Papá Noel. Mi marido me dijo como Jesús: «no te estreses por comprar los regalos, que ya lo haré yo». Esto habría sido muy inusual, ya que yo siempre me encargaba de la organización y las compras. En este caso, me parecía más a Marta. De todos modos, le tomé la palabra y mi bebé nació el 23 de diciembre. Como era de esperar, no se compraron regalos de Papá Noel, y su madre estaba en la cama de un hospital. Frenéticamente, mi marido fue a las tiendas en Nochebuena y, para su alegría, muchos de ellos estaban a mitad de precio. Por suerte, eran otros tiempos y ellos ya tenían una edad en la que no se ponían quisquillosos con lo que les regalaban. Así que hubo alivio y alegría por todas partes cuando vinieron a verme al hospital el día de Navidad. A mi marido, al que le gusta estar en segundo plano, le tocó actuar mientras yo, la ocupada de siempre, pude relajarme todo lo posible. Así pude traer un niño al mundo sin tensiones indebidas.
La historia de María y Marta nos sirve de recordatorio para encontrar el equilibrio en nuestras vidas. El tiempo que dediquemos a profundizar en nuestra relación con Dios nos ayudará a navegar por lo que tenemos que hacer para disfrutar de este Adviento, en lugar de dejarnos atrapar por la presión de actividades innecesarias.
Oración de reflexión
Señor, calma mi corazón ansioso y ayúdame a encontrar el equilibrio en esta época tan ajetreada.
Enséñame cuándo actuar y cuándo estar quieto contigo.
Que mi oración fluya en acción amorosa, y mis acciones me lleven de vuelta a la oración.
Ayúdame a descansar y a disfrutar de tu presencia en todos esta Navidad.
Oración final
Filipenses 4:4
Alegraos siempre en el Señor; otra vez diré: Alegraos.