Viernes de la 2ª semana de Cuaresma
Oración inicial
Señor, concédeme verte más claramente,
amarte más entrañablemente, y seguirte más de cerca,
día a día.
Escritura
Lucas 7:11-17
Aconteció poco después que Jesús fue a una ciudad llamada Naín; y sus discípulos iban con Él acompañados por una gran multitud. 12 Y cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, he aquí, sacaban fuera a un muerto, hijo único de su madre, y ella era viuda; y un grupo numeroso de la ciudad estaba con ella. 13 Al verla, el Señor tuvo compasión de ella, y le dijo: No llores. 14 Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y Jesús dijo: Joven, a ti te digo: ¡Levántate! 15 El que había muerto se incorporó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. 16 El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta ha surgido entre nosotros, y: Dios ha visitado a su pueblo. 17 Y este dicho que se decía de Él, se divulgó por toda Judea y por toda la región circunvecina.
Reflexión
La respuesta de Jesús a la viuda que perdió a su único hijo demuestra Su profunda compasión y su voluntad de intervenir en momentos de profundo dolor. Al resucitar a su hijo de entre los muertos, Jesús no sólo devuelve la vida al joven, sino que también proporciona esperanza y apoyo a la desconsolada madre. Este acto nos inspira a responder con empatía y compasión a quienes sufren a nuestro alrededor, comprendiendo que nuestras acciones, por pequeñas que sean, pueden aportar consuelo y esperanza a quienes lo necesitan.
La historia del hijo de la viuda devuelto a la vida por Jesús es un poderoso recordatorio del poder transformador de la fe y de la promesa de la resurrección. La reacción de la gente, glorificando a Dios y reconociendo a Jesús como un gran profeta, subraya el impacto de ser testigos de la obra de Dios en nuestras vidas. Esto nos anima a mantenernos firmes en nuestra fe, confiando en el poder de Dios para traer nueva vida y posibilidades incluso en las situaciones más desesperadas, y a compartir esta fe con los demás, difundiendo esperanza e inspiración.
Contemplación
Me tomo unos instantes para imaginar la escena del relato evangélico que acabo de leer. Dejo que las palabras cobren vida en mi corazón. Visualizo el acontecimiento como si estuviera allí y formara parte de la historia. Presto atención a todos los detalles, las imágenes, los sonidos, los sabores, los olores y los sentimientos del acontecimiento. Me imagino como uno de los personajes de la escena o como yo mismo presente en la historia. ¿Qué mensaje tiene Jesús para mí? ¿Cómo me está hablando Dios personalmente a través de esta historia? Abro mi corazón a la inspiración del Espíritu Santo.
Acción de Gracias
Pido a Dios, Padre, que me dé una conciencia clara de los muchos dones que he recibido,
para que, lleno de gratitud por todo, pueda en todo amar y servir a la Majestad Divina.
Compañeros peregrinos
Oh Dios… enséñame a complacerme con Tu gracia que viene a mí en la oscuridad y que obra cosas que no puedo ver. Enséñame a alegrarme de poder depender de Ti.
– Thomas Merton
Oración final
Cristo conmigo,
Cristo ante mí,
Cristo detrás de mí,
Cristo en mí,
Cristo debajo de mí,
Cristo arriba de mí,
Cristo a mi derecha,
Cristo a mi izquierda,
Cristo cuando me acuesto,
Cristo cuando me siento,
Cristo cuando me levanto,
Cristo en el corazón de todo el que piensa en mí,
Cristo en la boca de todo el que habla de mí,
Cristo en todo ojo que me ve,
Cristo en todo oído que me oye.
¡Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo nuestro Señor!
Amén.