Viernes de la 3ª semana de Cuaresma
Oración inicial
Señor, concédeme verte más claramente,
amarte más entrañablemente, y seguirte más de cerca,
día a día.
Escritura
Lucas 9:1-6
9 Reuniendo a los doce, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios y para sanar enfermedades. 2 Y los envió a proclamar el reino de Dios y a sanar a los enfermos. 3 Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bordón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni tengáis dos túnicas cada uno. 4 En cualquier casa donde entréis, quedaos allí, y sea de allí vuestra salida. 5 Y en cuanto a los que no os reciban, al salir de esa ciudad, sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos. 6 Entonces salieron, e iban por las aldeas anunciando el evangelio y sanando por todas partes.
Reflexión
Jesús envía a los Doce en su misión con la instrucción de que no lleven nada para su viaje: ni bastón, ni bolsa, ni pan, ni dinero, ni túnica extra. Esta directriz pone de relieve una vida de sencillez y total dependencia de la providencia de Dios y de la hospitalidad de los demás. Abrazar esa sencillez nos anima a centrarnos en lo esencial de nuestra fe y a confiar en la provisión de Dios, liberándonos de las distracciones de las preocupaciones materiales y permitiéndonos ser más eficaces en nuestra misión de difundir el Evangelio.
Los discípulos no sólo están llamados a predicar la Buena Nueva, sino también a curar a los enfermos y expulsar a las fuerzas del mal. Su misión implica tanto palabras como hechos, reflejando la naturaleza holística del Reino de Dios. Este doble enfoque nos inspira a vivir nuestra fe mediante la proclamación y la acción compasiva. Al atender las necesidades físicas, emocionales y espirituales de quienes nos rodean, encarnamos el poder transformador del Evangelio y hacemos del Reino de Dios una realidad tangible en nuestro mundo.
Contemplación
Me tomo unos instantes para imaginar la escena del relato evangélico que acabo de leer. Dejo que las palabras cobren vida en mi corazón. Visualizo el acontecimiento como si estuviera allí y formara parte de la historia. Presto atención a todos los detalles, las imágenes, los sonidos, los sabores, los olores y los sentimientos del acontecimiento. Me imagino como uno de los personajes de la escena o como yo mismo presente en la historia. ¿Qué mensaje tiene Jesús para mí? ¿Cómo me está hablando Dios personalmente a través de esta historia? Abro mi corazón a la inspiración del Espíritu Santo.
Acción de Gracias
Pido a Dios, Padre, que me dé una conciencia clara de los muchos dones que he recibido,
para que, lleno de gratitud por todo, pueda en todo amar y servir a la Majestad Divina.
Compañeros peregrinos
Hagamos nuestra parte, y Dios hará entonces lo que quiera. Esta es la causa de Dios, y todo acabará bien. Mi esperanza está en Él; no te angusties.
– Santa Teresa de Ávila
Oración final
Cristo conmigo,
Cristo ante mí,
Cristo detrás de mí,
Cristo en mí,
Cristo debajo de mí,
Cristo arriba de mí,
Cristo a mi derecha,
Cristo a mi izquierda,
Cristo cuando me acuesto,
Cristo cuando me siento,
Cristo cuando me levanto,
Cristo en el corazón de todo el que piensa en mí,
Cristo en la boca de todo el que habla de mí,
Cristo en todo ojo que me ve,
Cristo en todo oído que me oye.
¡Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo nuestro Señor!
Amén.