Lunes de la 1ª semana de Cuaresma
Oración inicial
Señor, concédeme verte más claramente,
amarte más entrañablemente, y seguirte más de cerca,
día a día.
Escritura
Lucas 4:31-37
31 Y descendió a Capernaúm, ciudad de Galilea. Y les enseñaba en los días de reposo; 32 y se admiraban de su enseñanza porque su mensaje era con autoridad. 33 Y estaba en la sinagoga un hombre poseído por el espíritu de un demonio inmundo, y gritó a gran voz: 34 Déjanos ¿Qué tenemos que ver contigo, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres: el Santo de Dios. Jesús entonces lo reprendió, diciendo: ¡Cállate y sal de él! Y después que el demonio lo derribó en medio de ellos, salió de él sin hacerle ningún daño. 36 Y todos se quedaron asombrados, y discutían entre sí, diciendo: ¿Qué mensaje es este? Porque con autoridad y poder manda a los espíritus inmundos y salen. 37 Y su fama se divulgaba por todos los lugares de la región circunvecina.
Reflexión
La enseñanza de Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm asombró a la gente porque hablaba con una autoridad que procedía directamente de Dios, a diferencia de los maestros de la ley. Esto nos recuerda que la verdadera autoridad y liderazgo proceden de una profunda conexión con lo divino y de un compromiso con la verdad. Nos anima a buscar una relación más estrecha con Dios, para que nuestras palabras y acciones puedan llevar el peso de una auténtica autoridad espiritual e influir positivamente en quienes nos rodean.
La autoridad de Jesús no era de control, sino de empoderamiento y crecimiento. Su capacidad para expulsar demonios con rapidez y eficacia asombró a la gente, demostrando Su poder para liberar y curar. Esto nos inspira a utilizar cualquier autoridad o influencia que tengamos para elevar y dar poder a los demás, ayudándoles a crecer y prosperar. Nos llama a servir con compasión y humildad, siguiendo el ejemplo de Jesús de utilizar el poder en beneficio y liberación de los demás.
Contemplación
Me tomo unos instantes para imaginar la escena del relato evangélico que acabo de leer. Dejo que las palabras cobren vida en mi corazón. Visualizo el acontecimiento como si estuviera allí y formara parte de la historia. Presto atención a todos los detalles, las imágenes, los sonidos, los sabores, los olores y los sentimientos del acontecimiento. Me imagino como uno de los personajes de la escena o como yo mismo presente en la historia. ¿Qué mensaje tiene Jesús para mí? ¿Cómo me está hablando Dios personalmente a través de esta historia? Abro mi corazón a la inspiración del Espíritu Santo.
Acción de Gracias
Pido a Dios, Padre, que me dé un conocimiento íntimo de los muchos dones que he recibido,
para que, lleno de gratitud por todo, pueda en todo amar y servir a la Majestad Divina.
Compañeros peregrinos
Cuando se trata de evangelizar, no hay herramienta más eficaz que el testimonio personal. La gente puede discutir puntos de doctrina, ¡pero nadie puede discutir un testimonio personal!
– San Francisco Javier
Oración final
Cristo conmigo,
Cristo ante mí,
Cristo detrás de mí,
Cristo en mí,
Cristo debajo de mí,
Cristo arriba de mí,
Cristo a mi derecha,
Cristo a mi izquierda,
Cristo cuando me acuesto,
Cristo cuando me siento,
Cristo cuando me levanto,
Cristo en el corazón de todo el que piensa en mí,
Cristo en la boca de todo el que habla de mí,
Cristo en todo ojo que me ve,
Cristo en todo oído que me oye.
¡Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo nuestro Señor!
Amén.