Lunes de la 2ª semana de Cuaresma
Oración inicial
Señor, concédeme verte más claramente,
amarte más entrañablemente, y seguirte más de cerca,
día a día.
Escritura
Lucas 6:12-19
12 En esos días Él se fue al monte a orar, y pasó toda la noche en oración a Dios. 13 Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y escogió doce de ellos, a los que también dio el nombre de apóstoles: 14 Simón, a quien también llamó Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo y Juan; Felipe y Bartolomé; 15 Mateo y Tomás; Jacobo, hijo de Alfeo, y Simón, al que llamaban el Zelote; 16 Judas, hijo de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser traidor. 17 Descendió con ellos y se detuvo en un lugar llano; y había una gran multitud de sus discípulos, y una gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, 18 que habían ido para oírle y para ser sanados de sus enfermedades; y los que eran atormentados por espíritus inmundos eran curados. 19 Y toda la multitud procuraba tocarle, porque de Él salía un poder que a todos sanaba.
Reflexión
Jesús pasó toda la noche en oración antes de elegir a Sus doce Apóstoles. Este acto subraya la importancia de buscar la guía divina y la comunión con Dios antes de tomar decisiones importantes. Nos inspira a dar prioridad a la oración en nuestras propias vidas, especialmente cuando nos enfrentamos a decisiones importantes, confiando en que, mediante la oración, nos alineamos con la voluntad y la sabiduría de Dios.
La distinción entre discípulos y apóstoles en el Evangelio pone de relieve que, aunque todos los seguidores de Jesús están llamados a aprender de Él, algunos son elegidos específicamente para ser enviados a misiones. Esta doble vocación nos recuerda que, como cristianos, somos tanto aprendices como mensajeros del Evangelio. Nos anima a profundizar en nuestra relación con Jesús como Sus discípulos y a compartir activamente Su mensaje de amor y salvación con los demás, cumpliendo nuestra misión apostólica en el mundo.
Contemplación
Me tomo unos instantes para imaginar la escena del relato evangélico que acabo de leer. Dejo que las palabras cobren vida en mi corazón. Visualizo el acontecimiento como si estuviera allí y formara parte de la historia. Presto atención a todos los detalles, las imágenes, los sonidos, los sabores, los olores y los sentimientos del acontecimiento. Me imagino como uno de los personajes de la escena o como yo mismo presente en la historia. ¿Qué mensaje tiene Jesús para mí? ¿Cómo me está hablando Dios personalmente a través de esta historia? Abro mi corazón a la inspiración del Espíritu Santo.
Acción de Gracias
Pido a Dios, Padre, que me dé una conciencia clara de los muchos dones que he recibido,
para que, lleno de gratitud por todo, pueda en todo amar y servir a la Majestad Divina.
Compañeros peregrinos
Tengo un Creador que conocía todas las cosas, incluso antes de que fueran hechas, incluso a mí, su pobre hijito.
– San Patricio (dia festivo)
Oración final
Cristo conmigo,
Cristo ante mí,
Cristo detrás de mí,
Cristo en mí,
Cristo debajo de mí,
Cristo arriba de mí,
Cristo a mi derecha,
Cristo a mi izquierda,
Cristo cuando me acuesto,
Cristo cuando me siento,
Cristo cuando me levanto,
Cristo en el corazón de todo el que piensa en mí,
Cristo en la boca de todo el que habla de mí,
Cristo en todo ojo que me ve,
Cristo en todo oído que me oye.
¡Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo nuestro Señor!
Amén.