Sábado de la 2ª semana de Cuaresma
Oración inicial
Señor, concédeme verte más claramente,
amarte más entrañablemente, y seguirte más de cerca,
día a día.
Escritura
Lucas 7:19-23
19 Y llamando Juan a dos de sus discípulos, los envió al Señor, diciendo: ¿Eres tú el que ha de venir, o esperamos a otro? 20 Cuando los hombres llegaron a Él, dijeron: Juan el Bautista nos ha enviado a ti, diciendo: «¿Eres tú el que ha de venir, o esperamos a otro?». 21 En esa misma hora curó a muchos de enfermedades y aflicciones, y malos espíritus, y a muchos ciegos les dio la vista. 22 Y respondiendo Él, les dijo: Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos reciben la vista, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los pobres se les anuncia el evangelio. 23 Y bienaventurado es el que no se escandaliza de mí.
Reflexión
Cuando los discípulos de Juan el Bautista interrogan a Jesús sobre Su identidad, Jesús señala sus obras de curación y liberación como prueba. Esto nos recuerda que la presencia del Mesías está marcada por actos de compasión, curación y justicia. Nos inspira a buscar y reconocer la obra de Dios en nuestro mundo actual mediante actos similares de bondad y transformación, y a participar nosotros mismos en estas obras, encarnando el amor y la misericordia de Cristo en nuestra vida cotidiana.
Los signos de la presencia del Mesías no se encuentran en el poder político ni en la complejidad doctrinal, sino en la curación y la restauración de las personas. Esto nos llama a asumir nuestra responsabilidad en la continuación de la misión de Jesús de llevar la buena noticia a los pobres, curar a los quebrantados de corazón y liberar a los oprimidos. Nos anima a contribuir activamente a la construcción del Reino de Dios atendiendo a las necesidades de quienes nos rodean, fomentando la integridad en nuestras comunidades y viviendo los valores del Evangelio con valentía y compasión.
Contemplación
Me tomo unos instantes para imaginar la escena del relato evangélico que acabo de leer. Dejo que las palabras cobren vida en mi corazón. Visualizo el acontecimiento como si estuviera allí y formara parte de la historia. Presto atención a todos los detalles, las imágenes, los sonidos, los sabores, los olores y los sentimientos del acontecimiento. Me imagino como uno de los personajes de la escena o como yo mismo presente en la historia. ¿Qué mensaje tiene Jesús para mí? ¿Cómo me está hablando Dios personalmente a través de esta historia? Abro mi corazón a la inspiración del Espíritu Santo.
Acción de Gracias
Pido a Dios, Padre, que me dé una conciencia clara de los muchos dones que he recibido,
para que, lleno de gratitud por todo, pueda en todo amar y servir a la Majestad Divina.
Compañeros peregrinos
Señor, si tu pueblo me necesita, no rechazaré el trabajo. Hágase tu voluntad.
– San Martín de Tours
Oración final
Cristo conmigo,
Cristo ante mí,
Cristo detrás de mí,
Cristo en mí,
Cristo debajo de mí,
Cristo arriba de mí,
Cristo a mi derecha,
Cristo a mi izquierda,
Cristo cuando me acuesto,
Cristo cuando me siento,
Cristo cuando me levanto,
Cristo en el corazón de todo el que piensa en mí,
Cristo en la boca de todo el que habla de mí,
Cristo en todo ojo que me ve,
Cristo en todo oído que me oye.
¡Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo nuestro Señor!
Amén.