Sábado de la 3ª semana de Cuaresma
Oración inicial
Señor, concédeme verte más claramente,
amarte más entrañablemente, y seguirte más de cerca,
día a día.
Escritura
Lucas 9:18-22
18 Y mientras Jesús oraba a solas, estaban con Él los discípulos, y les preguntó, diciendo: ¿Quién dicen las multitudes que soy yo? 19 Entonces ellos respondieron, y dijeron: Unos, Juan el Bautista, otros, Elías, y otros, que algún profeta de los antiguos ha resucitado. 20 Y Él les dijo: Y vosotros ¿quién decís que soy yo? Y Pedro respondiendo, dijo: El Cristo de Dios. 21 Pero Él, advirtiéndoles severamente, les mandó que no dijeran esto a nadie, 22 diciendo: El Hijo del Hombre debe padecer mucho, y ser rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día.
Reflexión
Cuando Jesús pregunta a Sus discípulos: «¿Quién decís que soy yo?». la respuesta de Pedro: «El Mesías de Dios», marca un momento crucial en su comprensión de la verdadera naturaleza de Jesús. Este reconocimiento nos desafía a profundizar en nuestra propia comprensión de quién es Jesús en nuestras vidas. Al contemplar Sus enseñanzas, acciones y el profundo misterio de Su identidad como Mesías, se nos anima a afirmar nuestra fe y a permitir que transforme nuestras vidas, guiando nuestras acciones y decisiones.
La revelación de Jesús de que el Hijo del Hombre debía sufrir, ser rechazado y morir antes de resucitar al tercer día introduce la paradoja del camino cristiano. Este mensaje nos llama a abrazar la realidad de que seguir a Jesús implica cargar con nuestras propias cruces y afrontar las pruebas con fe y valentía. Al comprender que el sufrimiento puede conducir a la redención y a una nueva vida, nos inspira a perseverar a través de nuestros desafíos, confiando en el plan último de Dios para nuestra salvación y en el bien mayor que puede surgir de nuestras luchas.
Contemplación
Me tomo unos instantes para imaginar la escena del relato evangélico que acabo de leer. Dejo que las palabras cobren vida en mi corazón. Visualizo el acontecimiento como si estuviera allí y formara parte de la historia. Presto atención a todos los detalles, las imágenes, los sonidos, los sabores, los olores y los sentimientos del acontecimiento. Me imagino como uno de los personajes de la escena o como yo mismo presente en la historia. ¿Qué mensaje tiene Jesús para mí? ¿Cómo me está hablando Dios personalmente a través de esta historia? Abro mi corazón a la inspiración del Espíritu Santo.
Acción de Gracias
Pido a Dios, Padre, que me dé una conciencia clara de los muchos dones que he recibido,
para que, lleno de gratitud por todo, pueda en todo amar y servir a la Majestad Divina.
Compañeros peregrinos
Los que oran con fe tienen fervor y el fervor es el fuego de la oración. Este fuego misterioso tiene el poder de consumir todas nuestras faltas e imperfecciones, y de dar a nuestras acciones vitalidad, belleza y mérito.
– Santa Francisca Javier Cabrini (Madre Cabrini)
Oración final
Cristo conmigo,
Cristo ante mí,
Cristo detrás de mí,
Cristo en mí,
Cristo debajo de mí,
Cristo arriba de mí,
Cristo a mi derecha,
Cristo a mi izquierda,
Cristo cuando me acuesto,
Cristo cuando me siento,
Cristo cuando me levanto,
Cristo en el corazón de todo el que piensa en mí,
Cristo en la boca de todo el que habla de mí,
Cristo en todo ojo que me ve,
Cristo en todo oído que me oye.
¡Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo nuestro Señor!
Amén.