Jueves de la 2ª semana de Cuaresma
Oración inicial
Señor, concédeme verte más claramente,
amarte más entrañablemente, y seguirte más de cerca,
día a día.
Escritura
Lucas 7:1-10
Cuando Jesús terminó todas sus palabras al pueblo que le oía, se fue a Capernaúm. 2 Y el siervo de cierto centurión, a quien este apreciaba mucho, estaba enfermo y a punto de morir. 3 Al oír hablar de Jesús, el centurión envió a Él unos ancianos de los judíos, pidiéndole que viniera y salvara a su siervo. 4 Cuando ellos llegaron a Jesús, le rogaron con insistencia, diciendo: El centurión es digno de que le concedas esto; 5 porque él ama a nuestro pueblo y fue él quien nos edificó la sinagoga. 6 Jesús iba con ellos, pero cuando ya no estaba lejos de la casa, el centurión envió a unos amigos, diciéndole: Señor, no te molestes más, porque no soy digno de que entres bajo mi techo; 7 por eso ni siquiera me consideré digno de ir a ti, tan solo di la palabra y mi siervo será sanado. 8 Pues yo también soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a este: «Ve», y va; y a otro: «Ven», y viene; y a mi siervo: «Haz esto», y lo hace. 9 Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la multitud que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado una fe tan grande. 10 Y cuando los que habían sido enviados regresaron a la casa, encontraron sano al siervo.
Reflexión
La historia del siervo del centurión pone de relieve una fe extraordinaria que trasciende las fronteras culturales y religiosas. A pesar de ser gentil y oficial romano, el centurión demuestra una profunda humildad y cree en la autoridad de Jesús para curar. El asombro de Jesús ante la fe del centurión sirve como poderoso recordatorio de que la gracia y el poder de Dios no están limitados por las divisiones humanas. Se nos anima a cultivar una fe inclusiva y abierta, reconociendo que el amor y la curación de Dios pueden llegar a cualquiera, independientemente de su origen o condición.
El acercamiento del centurión a Jesús a través de los ancianos judíos y su reconocimiento de su propia indignidad revelan una profunda humildad y respeto por las costumbres judías. Su petición de que Jesús curara a su siervo a distancia subraya su comprensión de la autoridad divina de Jesús. Esta narración nos enseña el valor de la humildad y el poder de la oración intercesora. Al reconocer nuestras limitaciones y buscar la intervención de Dios con un corazón humilde, podemos ser testigos de profundas transformaciones en nuestras vidas y en las de los demás. Nos recuerda que la verdadera fe implica reconocer nuestra dependencia de Dios y confiar en Su capacidad para obrar milagros.
Contemplación
Me tomo unos instantes para imaginar la escena del relato evangélico que acabo de leer. Dejo que las palabras cobren vida en mi corazón. Visualizo el acontecimiento como si estuviera allí y formara parte de la historia. Presto atención a todos los detalles, las imágenes, los sonidos, los sabores, los olores y los sentimientos del acontecimiento. Me imagino como uno de los personajes de la escena o como yo mismo presente en la historia. ¿Qué mensaje tiene Jesús para mí? ¿Cómo me está hablando Dios personalmente a través de esta historia? Abro mi corazón a la inspiración del Espíritu Santo.
Acción de Gracias
Pido a Dios, Padre, que me dé una conciencia clara de los muchos dones que he recibido,
para que, lleno de gratitud por todo, pueda en todo amar y servir a la Majestad Divina.
Compañeros peregrinos
La fe da esencia a nuestras esperanzas y nos hace estar seguros de realidades que no vemos.
– Hebreos 11:1
Oración final
Cristo conmigo,
Cristo ante mí,
Cristo detrás de mí,
Cristo en mí,
Cristo debajo de mí,
Cristo arriba de mí,
Cristo a mi derecha,
Cristo a mi izquierda,
Cristo cuando me acuesto,
Cristo cuando me siento,
Cristo cuando me levanto,
Cristo en el corazón de todo el que piensa en mí,
Cristo en la boca de todo el que habla de mí,
Cristo en todo ojo que me ve,
Cristo en todo oído que me oye.
¡Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo nuestro Señor!
Amén.