Martes de la 4ª semana de Cuaresma
Oración inicial
Señor, concédeme verte más claramente,
amarte más entrañablemente, y seguirte más de cerca,
día a día.
Escritura
Lucas 9:46-50
46 Y se suscitó una discusión entre ellos, sobre quién de ellos sería el mayor. 47 Entonces Jesús, sabiendo lo que pensaban en sus corazones, tomó a un niño y lo puso a su lado, 48 y les dijo: El que reciba a este niño en mi nombre, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe a aquel que me envió; porque el que es más pequeño entre todos vosotros, ese es grande. 49 Y respondiendo Juan, dijo: Maestro, vimos a uno echando fuera demonios en tu nombre, y tratamos de impedírselo porque no anda con nosotros. 50 Pero Jesús le dijo: No se lo impidáis; porque el que no está contra vosotros, está con vosotros.
Reflexión
La discusión de los discípulos sobre quién de ellos es el más grande revela un deseo humano común de estatus y reconocimiento. Jesús contrarresta este deseo colocando en medio de ellos a un niño, símbolo de vulnerabilidad y humildad, y enseñándoles que la verdadera grandeza reside en acoger y servir a los más pequeños. Abrazar la humildad y dar prioridad al servicio a los demás sobre la ambición personal nos alinea con la visión de grandeza de Jesús, fomentando una comunidad arraigada en el amor y el respeto mutuo.
Cuando Juan informa de que intentaron impedir que alguien expulsara demonios en nombre de Jesús porque no pertenecía a su grupo, Jesús responde: «No se lo impidáis, porque quien no está contra vosotros está a favor vuestro». Esta lección pone de relieve la importancia de reconocer y valorar las buenas obras realizadas por los demás, aunque estén fuera de nuestro círculo inmediato. Adoptar una actitud inclusiva hacia quienes contribuyen positivamente a la misión de Dios fomenta la unidad y la colaboración, derribando las barreras que nos dividen y permitiendo un ministerio más expansivo y eficaz.
Contemplación
Me tomo unos instantes para imaginar la escena del relato evangélico que acabo de leer. Dejo que las palabras cobren vida en mi corazón. Visualizo el acontecimiento como si estuviera allí y formara parte de la historia. Presto atención a todos los detalles, las imágenes, los sonidos, los sabores, los olores y los sentimientos del acontecimiento. Me imagino como uno de los personajes de la escena o como yo mismo presente en la historia. ¿Qué mensaje tiene Jesús para mí? ¿Cómo me está hablando Dios personalmente a través de esta historia? Abro mi corazón a la inspiración del Espíritu Santo.
Acción de Gracias
Pido a Dios, Padre, que me dé una conciencia clara de los muchos dones que he recibido,
para que, lleno de gratitud por todo, pueda en todo amar y servir a la Majestad Divina.
Compañeros peregrinos
Ten paciencia con todas las cosas, pero primero contigo mismo. Nunca confundas tus errores con tu valor como ser humano. Eres una persona perfectamente valiosa, creativa, que vale la pena, simplemente porque existes.
– Santa Francisca de Sales
Oración final
Cristo conmigo,
Cristo ante mí,
Cristo detrás de mí,
Cristo en mí,
Cristo debajo de mí,
Cristo arriba de mí,
Cristo a mi derecha,
Cristo a mi izquierda,
Cristo cuando me acuesto,
Cristo cuando me siento,
Cristo cuando me levanto,
Cristo en el corazón de todo el que piensa en mí,
Cristo en la boca de todo el que habla de mí,
Cristo en todo ojo que me ve,
Cristo en todo oído que me oye.
¡Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo nuestro Señor!
Amén.