Desatáos unos a otros

¡La historia de Lázaro nos invita a todos a la resurrección aquí y ahora! Jesús nos llama a salir de la tumba y a entrar en la plenitud de la vida, para experimentar el consuelo del amor y la paz de Dios hoy mismo, no en un futuro lejano. A menudo es más fácil quedarse en la tumba, pero Jesús quiere más para nosotros y dice: «Lázaro, sal». A la gente, Jesús les exige: «Desatadlo, dejadlo ir», y entonces: «Quitaron la piedra». En esta historia de liberación se nos ofrece una nueva perspectiva sobre el poder de la fe y el amor. Es un mensaje para que todos nos alejemos de una cultura de la muerte, ayudemos a desatarnos unos a otros y nos permitamos a nosotros mismos y a los demás salir a la luz. Ser salvado en este sentido es sanarse, experimentar la restauración. En un sentido global, significa reconocer que «la injusticia no es invencible» ( Laudato Si’, 74). En el corazón de esta historia está el hecho de que el amor puede conquistarlo todo, incluso la muerte y la desesperación. Todos podemos participar hoy mismo de esta vida resucitada, en el amor y la paz. Jesús viene para que vivamos la vida en plenitud (Juan 10,10).

Tríona Doherty y Jane Mellett, «The Deep End: Un viaje por los evangelios dominicales en el Año de Mateo»