El perdón conduce a la sanación

El cristianismo de una persona puede medirse por el grado en que está dispuesta a perdonar. El perdón es una de las expresiones más profundas de la caridad. El perdón conduce a la sanación. Llevamos con nosotros mucho equipaje. Llevamos el equipaje en un saco invisible, y puede pesarnos y cansarnos. No hay paz interior. Llevamos heridas, cicatrices, moretones y heridas del pasado, resentimiento, ira y amargura. La clave de la curación de estos casos es el perdón. Perdona, y la carga se disuelve. Suelta las cadenas que nos atan. Las cadenas que nos rodean no tienen candado, sólo nuestro propio agarre. Suéltalas, perdona, y se caerán.

Una actitud implacable, la amargura y el deseo de venganza envenenan el alma y aumentan la ansiedad y los sentimientos de depresión, mientras que el perdón cura y libera. Es sano y saludable, y trae la paz.

¿Quién es la persona cuya mano no estrecharás?

Si tienes odio en tu corazón hacia alguien, intenta desarraigarlo. Es más fácil decirlo que hacerlo. Lo importante es intentarlo. Intentarlo y seguir intentándolo es ser un santo.

Nunca nos parecemos más a Dios que cuando perdonamos.
Terence Harrington OFM Cap, El Mensajero del Sagrado Corazón, abril de 2024