Te agrado tal y como soy

Querido Señor, una de las tarjetas más bonitas que he recibido jamás solo tenía cuatro palabras: «Simplemente te quiero». En aquel momento, eso era justo lo que más necesitaba oír. Y, Señor, siempre necesito oírlo de ti.

Me ayudó muchísimo cuando, hace unos años, el Papa Francisco escribió en *La alegría del Evangelio* (n.º 6): «Al fin y al cabo, somos amados infinitamente». Esta afirmación tan contundente sobre ti, Dios, significa que, por mucho que te decepcione, te deleitas en mí tal y como soy. Me quieres de verdad; tu opinión sobre mí es totalmente positiva. Los terapeutas intentan, con mayor o menor éxito, desarrollar una actitud positiva incondicional hacia sus pacientes, porque si no, la relación terapéutica nunca despega. Esto refleja, a nivel humano, el aprecio que sientes por cada uno de nosotros. La relación entre tú y yo solo puede despegar en este ambiente. Así que déjame creer, por muchas historias negativas que arrastre de la infancia, que nadie puede quererme como tú, que nunca te alejas de mí por desesperación o aburrimiento y que nada puede aumentar ni disminuir tu amor por mí.

Brian Grogan SJ, I Am Infinitely Loved