2025-02-17
Tradicionalmente, la Cuaresma es un tiempo de ayuno y abstinencia. Pero, ¿y si esta Cuaresma decidiéramos ayunar de preocupaciones y quejas? ¿Y si nos abstuviéramos de la negatividad y, en su lugar, adoptáramos la gratitud y el agradecimiento?
La gratitud tiene el poder de restablecer toda nuestra mentalidad. Desplaza nuestra atención de lo que nos falta a las muchas bendiciones que ya hemos recibido. Cuando cultivamos el agradecimiento, no sólo cambiamos nuestro propio corazón, sino que también nos convertimos en una bendición para las personas con las que nos encontramos cada día.
«Alegraos siempre, orad sin cesar, dad gracias en toda circunstancia» 1 Tesalonicenses 5:16-18