2026-02-10
Al celebrar la Jornada Mundial del Enfermo, reflexionamos sobre el Buen Samaritano, como nos invitó a hacer el Papa León XIV. Elevamos en oración a los enfermos, los frágiles, los olvidados y los heridos en el cuerpo o en el espíritu. Rezamos por quienes los cuidan que se entregan a menudo con una fidelidad invisible y no recompensada. Bendice a los que conocemos y amamos que están enfermos, y a los que sufren solos, sin nadie que cuide de ellos. Como el Buen Samaritano, no pasemos de largo, sino que nos detengamos, veamos y participemos activamente en el cuidado de los necesitados, ofreciendo lo que tenemos para aliviar el sufrimiento de los demás. Amén.