2026-04-05

Las mujeres fueron al sepulcro y lo encontraron vacío. ¿Qué debieron de sentir? La pena que ya llevaban se agravaba ahora por la ausencia de tu cuerpo, Señor. Y entonces, te apareciste a ellas, primero erróneamente confundido con un jardinero.

Qué alegría, qué asombro, qué conmoción cuando se dieron cuenta de que habías resucitado, tal como habías prometido.

Jesús, haz que la luz de tu resurrección brille a través de nosotros, para que todos sepan que nunca nos abandonaste. Estás aquí, presente entre nosotros, con un propósito para cada una de nuestras vidas.

Tu Evangelio está vivo, trayendo esperanza a nuestro mundo de hoy.