Caminando Más Allá - Nosotros mismos a los que sufren

Quiete

Recuerda a todas las preocupaciones que has tenido recientemente … mientras respiras, compártelas con Dios … podrías ser capaz de entregar algunas, aunque sea por ahora … al espirar, entrégalas a Dios … cada vez que inspiras, inspira el amor de Dios para ti … deja que llene tu cuerpo … haz tres inspiraciones profundas manteniendo tu estado …

Prepárate ahora para escuchar la lectura del Profeta Isaías. . .

Scrittura

Isaiah 40:3-5 NRSV

Una voz clama: Abran el camino a Yavé en el desierto; en la estepa, tracen una senda para Dios;
que todas las quebradas sean rellenadas y todos los cerros y lomas sean rebajados; que se aplanen las cuestas y queden las colinas como un llano,
porque aparecerá la gloria de Yavé y todos los mortales a una verán que Yavé fue el que habló.

Reflexión

Juan el Bautista, a quien encontramos durante estas semanas de Adviento, era una figura profética. Un profeta es una persona que habla la verdad y nos desafía a sacudirnos de nuestras formas usuales de ver y hacer las cosas. El mensaje de Juan era incómodo para muchos en ese tiempo, y es aún incómodo para nosotros en este tiempo. Nos llama a ir más allá de nosotros, a un lugar de comunidad donde hay justicia y cuidado para todos nuestros hermanos y hermanas que sufren, y cuando lo hacemos, “entonces la gloria del Señor será revelada y todos la contemplarán”

Siguiendo con este tema de cuidar a los que sufren, el Papa Francisco, en su encíclica Fratell Tutti (Capítulo 2), emplea la poderosa parábola del Buen Samaritano (Lucas 10: 25-37), Esta parábola describe un problema que ya encontramos en las primeras páginas de la Biblia. Dios pregunta a Caín “¿Dónde está tu hermano Abel?”. La respuesta de Caín es una que nosotros damos a menudo: “¿Soy acaso el guardián de mi hermano?” (Gen 4:9). A menudo buscamos respuestas que justifica nuestra poca acción frente al inmenso sufrimiento que nos rodea. Una de las formas de hacer eso es formar grupos cerrados con sólo los que son parecidos a nosotros, excluyendo a todos los demás. Sin embargo, escuchando el mensaje de Juan el Bautista, somos llamados a hacer “parejo el terreno disparejo, y planos los lugares escabrosos”.

En la parábola del Buen Samaritano “sólo una persona se detuvo, se aproximó al hombre y lo cuidó personalmente, incluso entregándole dinero para sus necesidades. Además, le dio algo que en nuestro frenético mundo lo cuidamos mucho; le entregó su tiempo. Ciertamente, él tenía sus planes para ese día, sus propias necesidades, compromisos y deseos. Sin embargo, fue capaz de poner todo eso de lado cuando se enfrentó a alguien necesitado. Sin conocer al hombre herido, lo vió como merecedor de su tiempo y de su atención (FT 63)

El Papa aplica esta parábola no sólo a las relaciones entre individuos, sino que además a la forma como organizamos nuestras sociedades: ¿Nuestras sociedades incluyen o excluyen? Si vivimos como vecinos, nuestras sociedades sabrán como identificar sus vulnerabilidades, levantando y rehabilitando a los caídos, todo por el bien común. Al mismo tiempo la parábola nos advierte sobre la actitud de aquellos que sólo piensan en ellos, y fallan en cumplir las inevitables responsabilidades de la vida tal cual es” (FT67)

El Papa Francisco insiste que “la decisión de incluir o excluir a aquellos de yacen heridos al costado del camino, puede servir de criterio pata juzgar todo proyecto económico, político, social o religioso. Cada día debemos decidir, o ser Buenos Samaritanos o transeúntes indiferentes” (FT69)

Durante el Adviento nos preparamos para la llegada del Buen Samaritano, Jesucristo, que se apiada de nuestra situación, y se acerca a levantarnos y sanarnos. Luego nos dice: “ve, y haz tú lo mismo”(Lucas 10:37)

Habla con Dios

Al comenzar a hablar con Dios, recuerda la vida de Cristo, por un momento. Un niño recién nacido, en un pesebre, nacido en un mundo sufriente … una vida desarrollada en el servicio de los que sufren, antes de sufrir por nosotros en la Cruz. Quédate un momento al lado de Jesús, el que ha experimentado la verdadera profundidad del sufrimiento. 

¿Quiénes están sufriendo y están hoy en tu corazón? Habla ahora con Dios sobre ellos.

En estos momentos de cierre, podrías pedirle a Dios que te ilumine sobre cómo podrías ayudar a los que sufren a tu alrededor … dándote cuenta cuándo tus pies comienzan a moverse ……

Oración

Una Oración Ecuménica Cristiana 

O Dios, Trinidad de amor,
Desde la profunda comunión de tu vida divina,
Derrama sobre nosotros un torrente de amor fraternal.
Concédenos el amor reflejado en las obras de Jesús,
En su familia de Nazaret,
Y en las primeras comunidades cristianas.
Concédenos que nosotros, los cristianos
Podamos vivir el Evangelio
Descubriendo a Cristo en cada ser humano,
Reconociéndolo crucificado
en los sufrimientos de los abandonados
y olvidados de nuestro mundo,
y resucitado en cada hermano y hermana
que comienza una nueva vida.
Ven, Espíritu Santo, muéstranos tu belleza,
Reflejada en todos los pueblos de la tierra,
De modo que podamos descubrir de nuevo
Que todos son importantes y todos necesarios,
Diferentes rostros de la humanidad
Que Dios ama tanto. Amen.

Given in Assisi, at the tomb of Saint Francis, on 3 October, Vigil of the Feast of the Saint, in the year 2020

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