¿Qué está pidiendo el amor?

Hemos llegado juntos al final de nuestro Retiro de Cuaresma, y quizás hemos sido desafiados por un número de preguntas. La gran pregunta que aparece en todas partes, hacienda eco al gran mandamiento, y que ha reverberado a lo largo de toda la historia de la humanidad, es ésta: “¿Qué es el amor?” Iñigo coloca esta pregunta en forma muy destacada, justo al final de sus Ejercicios. Desafiándonos a reflexionar sus profundidades, mientras avanzan nuestras vidas. Llama este desafío Contemplatio ad Amorem, llamándonos a considerar cómo podríamos amar a Dios, y a los demás, con un amor que refleje lo divino.

Una clave de la sabiduría ignaciana y de la verdad del Evangelio, es que el amor se revela en acciones, más que en palabras. La palabra “amor” ha sido seriamente devaluada por la sociedad contemporánea. La usamos libremente y a veces sin darle importancia, para expresar afecto o sentimientos románticos, o incluso una preferencia por un alimento o una moda. La verdad es más demandante. M. Scott Peck nos entrega una invaluable llave para entender el amor divino, cuando expresa que “el amor no es una emoción, es una decisión”. O en las palabras de Samuel Johnson: “la bondad está em nuestro poder, incluso cuando el cariño no lo esté”.

Esta introspección nos dice que, de cualquier forma en que nos sintamos, no podemos escoger, en todas las situaciones, el hacer lo más amoroso, el actuar y comportarnos amablemente. Este decisión no depende de nuestro estado emocional, y Jesús nos dice claramente que se aplica a nosotros, a nuestros vecinos, colegas, amigos y desconocidos, y crucialmente, incluso a nuestros enemigos.

No hay excepciones, porque Dios es el Uno del cual todos hemos recibido nuestro ser. Amar a Dios, como requiere el primer mandamiento, es escoger el actuar con amor, no solo hacia cada uno, sino que hacia nuestro planeta y toda la vida que éste sustenta. No podemos declarar que amanos a Dios si actuamos sin amor hacia cualquier parte de su creación. Jesús también nos llama a ser especialmente atentos a las demandas del amor, en la forma en que nos relacionamos con los más pobres que nos rodean, los marginales, los oprimidos, los sin voz, los desvalidos y los explotados.

Está claro que el Amor es la respuesta a cualquier pregunta que nos hemos hecho durante este retiro. El Amor nos pide que vivamos desde nuestro profundo ser interior, el “Centro de Dios”, y no desde el centro de nuestro ego. Es el Amor el que nos invita a lanzar nuestras vidas hacia las aguas profundas, y a seguir a Jesús a lo largo de los eventos de su ministerio terrenal. modelando nuestras vidas y valores en la suya. El Amor es el latido del desafío del discernimiento, llevándonos atomar elecciones que reflejen lo mejor que podemos llegar a ser. El Amor nos pide que dejemos ir todo lo que dificute la jornada de nuestra alma, la que avanza con sus manos vacías, de modo que somos libres para recibir todas las gracias que Dios aún anhela entregarnos. Es el Amor el que nos llama, y nos da el poder para enfrentar la jornada hacia la oscuridad y la muerte, al lado de Jesús, en la Semana Santa, recordando que que en nuestro mundo y sus peligros, especialmente para los más pobres, los marginados y los perdidos, cada semana es la Semana Santa. Y es el Amor el que está de pie en la orilla, mostrándonos que el tesoro de anhelamos puede estar en un lugar que nunca imaginamos. Es el Amor el que nos invita a compartir el desayuo, mientras un nuevo amanecer asoma para la humanidad y toda la creación.

Asoma un nuevo amanecer - Podemos ver los primeros destellos de esa aurora, mientras caminamos, heridos y temerosos, aunque bendecidos y esperanzados, hacia el Uno que nos invita a tomar desayuno. ¿Qué clase de mundo existe más allá de la orilla? ¿Será como era antes? ‘O los hijos de nuestros hijos leerán los libros de historia y dirán; “¿el 2021 fué el comienzo de una nueva diferencia?”

La experiencia que hemos compartido, como una familia global, de la crisis y la pandemia, nos ha traido a la cúspide de una nueva etapa de la evolución, hacia seres humanos que reflejan más plenamente el amor de Dios. ¿Qué hemos aprendido de las duras lecciones del 2020? San Pablo nos recuerda (1 Corintios 13:13) de las tres cosas que realmente important: “Fe, esperanza y amor”

¿Tenemos fe? No solo rezar el Credo; ¿Pero confianza? ¿Creemos y confiamos que, por la gracia de Dios, Podemos crecer mejor desde atrás, luego de todo lo que hemos experimentado?

¿Tenemos esperanza? Creo que sí, aunque a veces nos sentimos que colgamos de un hilo muy fino…

Pero lo más importante es amor. Este nuevo comienzo nos ofrece una nueva dispensa. Podemos escoger entre deslizarnos hacia nuestros viejos y egoístas modos de ser, o podemos escoger el dejar que el amor transforme la forma en que vivimos juntos en el planeta tierra, y crecer, desde la experiencia de pérdida y destrucción, hacia llegar a ser una mejor generación de hijos de Dios. ¿Nos atrevemos a pedir por la gracias de escoger el amor, y para seguir preguntándonos ¡Qué me está pidiendo el amor, en este momento?

Habla con Dios

Mientras continúas tu camino, ensaya contestar la siguiente pregunta, frente a cada situación en la que te encuentres: ¿Cuál es la cosa más llena de amor que debo hacer ahora? No hay respuestas fáciles. A veces, el amor nos pedirá que intervengamos, quizás para desafiar una injusticia, quizás nos pedirá que demos un paso atrás, y dejar a la otra persona en libertad para descubrir su propio camino. El amor será tierno a veces, confortando al afligido, y en otras ocasiones será duro, rechazando que nos dejemos manipular o explotar. El amor puede aparecer fácilmente, al ayudar a nuestros seres queridos, o puede llegar a ser una tarea durísima, inimaginable, al tratar de estar al lado de una persona que nos ha herido, o ha herido a los que amamos.

El amor de Dios está constantemente derramado sobre toda la creación. ¿Cómo se revela el amor que declaramos tener a Dios, en un amor correspondiente por nuestro planeta y todas sus formas de vida? ¿Cómo podemos expresar ese amor en la práctica?

Revisa tu diario de vida, desde el principio, y especialmente las notas que hayas agregado durente este retiro. ¿Que gracias sientes que has recibido, en esta jornada de oración? ¿Que ha cambiado tu vida, tu corazón y tu fe, desde el Miércoles de Ceniza? ¿Cómo sostendrás este crecimiento, y cómo responderás, en forma práctica, a lo que has aprendido?

Dos nuevos graduados, de pie en el escenario de la ceremonia de graduación, fueron preguntado por el Rector: “¿Que harán ustedes ahora?” Uno de ellos anunció su intención de hacer un descubrimiento que cambiaría la ciencia médica del mundo. El otro replicó: “Voy a girar a la izquierda y bajaré cuidadosamente estos tres peldaños”. Cada uno de ellos había alcanzado la mitad de la verdad. Somos peregrinos de Dios, llamados y fortalecidos para soñar en grande, grandes sueños para el mayor bien de toda la creación, y hacerlos realidad en el planeta Tierra. Pero los podremos hacer reales si realizamos cuidadosamente los tres pasos que daremos, nuestras tres conversaciones, interacciones o decisiones, preguntámdonos todo el tiempo: “¿Qué me está pidiendo el Amor que yo haga ahora?”

Que el Señor Dios, que nos ha traído a la Semana Santa 2021, bendiga y guíe todos nuestros pasos, desde hoy en adelante, hasta que el reino de Dios se haya instalado   plenamente, tanto en la Tierra como en el Cielo. Amen

Espacio Sagrado

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