Quietud

Sesión 4: Ojos para ver, oídos para escuchar

Toma unos momentos para quedarte quieta/o al comenzar esta sesión:

Asumiendo que estás sentado, pero vale este ejercicio para tu postura actual, hagamos un recorrido por nuestro cuerpo … toma conciencia de tus pies en el piso y cómo se sienten … de tus piernas tocadas por la ropa …y la silla que te soporta … tu espalda inferior … tu espalda superior … hombros … mientras recorres, observa las tensiones que encuentres, y deja ir a algunas … tu cuello … cabeza … rostro … a menudo llevamos tensiones en el rostro; detéctalas y déjales irse … la frente … alrededor de los ojos … la mandíbula … la boca … no trates demasiado para relajarte, o no podrás hacerlo! … pero sigamos tal como estás.

Lectura

Los discípulos se acercaron y preguntaron a Jesús: «¿Por qué les hablas en parábolas?»
Jesús les respondió: «A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos, no.
Porque al que tiene se le dará más y tendrá en abundancia, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene.
Por eso les hablo en parábolas, porque miran, y no ven; oyen, pero no escuchan ni entienden.
En ellos se verifica la profecía de Isaías: Por más que oigan no entenderán, y por más que miren no verán.
Este es un pueblo de conciencia endurecida. Sus oídos no saben escuchar, sus ojos están cerrados. No quieren ver con sus ojos, ni oír con sus oídos y comprender con su corazón... Pero con eso habría conversión y yo los sanaría.

Mateo 13: 10-15

Reflexión

Vivimos en una época abrumada por la excesiva información. Un desafortunado efecto secundario, es que necesitamos ser muy selectivos en lo que nos interesa, desde el bombardeo de mensajes que constantemente nos llegan. El reproche de Jesús podría perfectamente ser aplicable a nuestro tiempo. Sin embargo, la lectura de hoy también promete que “yo los sanaría”.

En el mundo de hoy, es muy necesrio “desconectarnos” de la mayoría de informaciones que nos llegan en la radio y television, en las redes sociales, e incluso en algunas interacciones personales. Mucho de lo que gira alrededor de los canals de comunicación es irrelevante o negative, y puede llegar a ser totalmente falso o cargado de odio. Necesitamos filtrarlo; de otra manera puede inundar nuestra conciencia e influenciar nuestras elecciones y acciones. Como resultado, nuestros corazones se vuelven aburridos, nuestros ojos ciagos y nuestros oídos sordos.

Sin embargo, nuestro compañero Iñigo es un peregrino muy práctico, siempre capaz e conectar nuestra vision espiritual con nuestros problemas de cada día. Él posee una caja de herramientas espirituales que contiene una ayuda invaluable para mejorar nuestra percepción, enfocar nuestra vision interior, destapar nuestros oídos interiores y abrir nuestros corazones para lo que realmente importa. Ésta es la herramienta del descernimiento espiritual, y es un elemento clave de la espiritualidad ignaciana. Emplear esta herramienta requiere practicarla; idealmente requiere una práctica diaria, empleando la oración de la revision del día, para darnos cuenta de lo que estamos en verdad viendo, escuchando y experimentando en nuestra vida, y cómo estamos respondiendo.

La práctica del discernimiento nos desafía a ver lo que a menudo es escondido, y a escuchar lo que es a mundo silenciado, sumergido en la marea de la información que amenaza con abrumarnos. El secreto para sintonizar este profundo escuchar y esta vision más clara, es hacer un hábito el estar en quietud por unos momentos cada día, pidiendo la gracia de oídos que verdaderamente escuchan y de ojos que ven el mundo con el lente del corazón. ¿Cómo podrías alimentar el hábito de la quietud y de la atención reflectiva esta semana?

El arte del discernimiento es también muy relacionado con el enfocar. Cuando nos enfocamos, y le entregamos nuestra energía y atención, éste crecerá. Cuando nos negamos a alimentarlo, al retirar nuestra atención y energía, éste disminuirá. Por lo tamto, una simple pregunta aparece: “¿Qué aspectos de nuestras vidas y nuestro mundo deseamos que crezcan y se fortalezcan?” Podemos a ayudar a que esto suceda, al alimentarlo con nuestra atención enfocada en él. Hoy en día esto se expresa como “dar oxígeno” a ciertos temas o personas. Cuando entregamos oxígeno a lo que es negative y destructive, éste alimenta las llamas de la division y el odio, tal como un incendio forestal.

Habla con Dios

El reino del cielo en nuestras vidas humanas es un poco como una planta: si deseamos que crezca hacia “lo mejor” que deseamos, necesitamos alimentarla y estar atentos, con cariño, a lo que necesita. O es parecida a una niña: si ella se va a desarrollar a su potencial total, ella necesita que nosotros alimentemos su ser interior, al estar atentos de lo que a ella le importa. No alimentamos nuestras plantas con basura tóxica, o nuestros niños con cismes odiosos. Les ayudamos a crecer al tratarlos con cariño y procurer mantenernos sintonizados a lo que ellos necesitan.

¿Cómo alimentarás el reino de los cielos, esta semana? ¿Cómo le ayudarás a crecer? ¿Cómo evitarás el hacer o decir algo que lo pueda herir?

¿Qué ha atraído tu atención, y tu energía particular, esta semana? ¿Ha abierto tus ojos para ver algo importante? Quizás la soledad o el dolor de cabeza de un vecino, o las necesidades practices de un amigo cuta vida ha sido destruída por la pendemia, o la silenciosa sabiduría de un adulto mayor, al que no has tenido tiempo para escucharlo?

¿Qué has estado escuchando esta semana, entre los reportes de negocios y el clamor de las noticias de conflictos? ¿Has excuchado el callado llanto de los sin casa, que viven en nuestras calles, o los suspiros agotados de los trabajadores de la salud, o la muda desesperación de aquellos que viven con hambre o con temor, desesperación que a menudo es expresada en el lenguaje de la fabia y la furia?

Toma nota, en tu diario de vida, de todo lo que has aprendido esta semana, que pueda ayudarte a tomar elecciones más sabias, y hacer crecer tu parte en el sueño de Dios para la humanidad

Dios anhela sanarnos de nuestras cegueras y sorderas interiores. ¿Nos atrevemos a pedir esta semana, la gracia para pedir que Dios abra nuestros ojos, oidos y corazones, para ver y comprender cómo podríamos tomar las opciones que ayuden al reino a crecer, y a la humanidad a llegar a ser lo mejor de su capacidad? 

Espacio Sagrado

Crecer desde Atrás en Mejor Forma