Quietud

Sesión 5: La Nueva vida emergiendo desde la muerte

Toma unos momentos para quedarte quieta/o al comenzar esta sesión:

Suponiendo que estás sola/o, sentada/o y capaz de levantarte, hagamos algo con el cuerpo … si estás en un logar público, o fuera de tu casa, hagamos pequeños movimientos, e incluso imaginarlos será perfecto … comienza por ponerte de pie … endereza tu espalda e inspira … sigue respirando normalmente … ¿qué postura expresa lo que sientes hoy? … adppta esa postura … deja que Dios te contemple, o esté contigo en la forma que Dios quiera … mantiene esa focalización … ¿cómo desea Dios que muevas tu cuerpo? … permite que eso pase … deja que Dios te contemple unos momentos más … y vuelve a tu silla …

Lectura

Cuando Jesús llegó, se encontró con que Lázaro estaba sepultado desde hacía cuatro días.
Betania distaba de Jerusalén sólo unos tres kilómetros,
Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano.
Jesús, conmoviéndose nuevamente, llegó al sepulcro, que era una cueva con una piedra encima.
Jesús dijo: «Quiten la piedra». Marta, la hermana del difunto, le respondió: «Señor, huele mal; ya hace cuatro días que está muerto».
Jesús le dijo: «¿No te he dicho que si crees, verás la gloria de Dios?».
Entonces quitaron la piedra, y Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, te doy gracias porque me oíste.
Yo sé que siempre me oyes, pero lo he dicho por esta gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado».
Después de decir esto, gritó con voz fuerte: «¡Lázaro, ven afuera!».
El muerto salió con los pies y las manos atados con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: «Desátenlo para que pueda caminar».

Juan 11: 17-19, 38-44

Reflexión

A medida que recorremos nuestra jornada de Cuaresma, nos acercamos al tiempo en que Jesús sufrió y murió, un tiempo que es anticipado por los eventos recordados en la lectura de hoy. Jesús y sus amigos estaban viajando hacia Jerusalén para el festival de la Pascua Judía, cuando son detenidos por un mensajero que trae la noticia que Lázaro, el gran amigo de Jesús, estaba gravemente enfermo. Hay una curiosa demora entre el momento en que Jesús recibió la noticia, y su llegada a Betania … una demora que Él promote, enigmáticamente, que esta enfermedad no terminará en la muerte; pero que revelará la mayor gloria de Dios. Sin embargo, cuando Él llega a Betania, Lázaro ya había muerto y había sido enterrado hacía cuatro días.

Si tú sigues los Ejercicios Espirituales, serás invitado por Iñigo, tu guía, a quedarte más tiempo “en la tumba”. Será por un día o varios días, buscando tu vacío interior total frente a Dios, y decidido a esperar en la oscuridad. Iñigo conocía esta experiencia del vacío en su propia vida, y también había descubierto, para sí mismo, que nuevas cosas crecen en la oscuridad, y que la tumba es como una crisálida, mostrando en su corazón el potencial de la transformación.

Los eventos que siguen sonpuntualizados por tres fuertes órdenes de Jesús: primero a Marta, la hermana de Lázaro; luego al mismo Lázaro, y el tercero a todos los que se habían reunido alrededor de la tumba. ¿Son también órdenes para nosotros, en nuestras vidas?

Primero, Jesús de dirige a Marta y le dice que “quiten la piedra”, anticipando el milagroso retiro de la piedra que cubriría su propia tumba unos pocos días después. Ella protesta. Parece ser una cosa imposible de hacer; pero Jesús insiste. ¿Qué inmóviles piedras parecen cerrar nuestro propio camino hacia el futuro, camino que deseamos construir para nosotros y para nuestra Tierra y todas sus criaturas?

Una vez que la piedra ha sido removida, Jesús llama a Lázaro, con la orden “Sal fuera”. Es Jesús llamándonos fuera de alguna tumba, o captividad? ¿Que nos mantiene paralizados inteiormente, y nos impide abrazar la plenitud que Dios está ofreciendo?

Finalmente, Jesús pide a los que se han reunido; “desátenlo”. Lázaro está fuertemente amarrado a su sudario. Hasta que lo liberan de estas amarras, no está yendo a ninguna parte. ¿Está Dios pidiéndonos que nos ayudémos a desatarnos, que ayudemos a los demás hacia la liberación que todos deseamos? Ninguno de nosotros se puede liberar con nuestros propios esfuerzos. Necesitamos a Dios y necesitamos a los demás.

En alemán, la palabras “desatar” es “entbinden”, que da un mayor significado a esta orden, “Entbinden”, en alemán, significa dar a luz. Dar a luz requiere matronas. El sudario de muerte se transforma en el pañal que envuelve la nueva vida. ¿Estamos siendo invitados a ser matronas entre nosotros, para que, lenta y dolorosamente, la plenitud de las personas que somos creadas, nazca? ¿Se nos pide que ayudemos a nacer a los “mejores” en el planeta Tierra? 

Habla con Dios

Para muchas personas, el futuro está bloqueado por lo que parecen ser enormes piedras inamovibles. Piedras como la pobreza, la explotación, la esclavitud moderna, el prejuicio, los conflictos armados, y todo tipo de injusticias, que causan que los sin voz sean marginados. Ellos son enormes bloques. Ninguno de nosotros los puede mover con nuestras propias fuerzas; sin embargo, cada uno puede sumar su propia fuerza al esfuerzo común. Quizás esta semana podrías reflexionar sobre todas las piedras que vez a tu alrededor, y preguntarte si hay algo que puedas hacer, junto con otros, para comenzar a moverlas.

Reflexiona en cuaquier tipo de confinamiento en que puedas estar viviendo. ¿Qué te impide abandoner esta aparente seguridad de tu “tumba”, y arriesgar el brillante amanecer de un nuevo comienzo? ¿Qué podría significar para tí la orden de Jesús “sal afuera?

En todo tu alrededor, nueva vida está luchando para poder nacer; pero necesita una matrona para romper el sudario que la tiene confinada. ¿Hay alguien que necesita ti ayuda para nacer? Quizas un oído atento a escuchar, podría ayudar a alguien muy asustada; o ver que realmente se escucha su voz, la que ha sido silenciada tanto tiempo, y ha perdido su confianza para hablar? ¿Qué significa para tí la orden de Jesús: “desátenlo”

Haz una nora en tu diario de vida, referida a tu propia experiencia de ser “enterrado”; quizás en las piedras que te encierran en tu tumba, o en tu respiuesta al llamado de “sal afuera”. Trata de expresar, en palabras o imágenes, lo que sea que te está “atándote”

En esta Tercera Semana, o etapa de los Ejercicios, Iñigo nos invita a una jornada con Jesús, acompañándolo en su sufrimiento y muerte. La historia de Lázaro nos desafía a reconocer qué nos está pidiendo el amor, mientras viajamos juntos en la oscuridad. La enfermedad de Lárazo no termina en la muerte. Es la precursora de una nueva vida. Que esta semana podamos recibir la gracia de confiar en esa promesa, y recibir ese coraje para continuar esta jornada junto a Jesús y junto a cada uno de nosotras/os.

Espacio Sagrado

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