Lucas 11:5-13 LBLA

5También les dijo: Supongamos que uno de vosotros tiene un amigo, y va a él a medianoche y le dice: «Amigo, préstame tres panes, 6porque un amigo mío ha llegado de viaje a mi casa, y no tengo nada que ofrecerle»; 7y aquel, respondiendo desde adentro, le dice: «No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme para darte nada». 8Os digo que aunque no se levante a darle algo por ser su amigo, no obstante, por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.

9Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. 10Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. 11 O suponed que a uno de vosotros que es padre, su hijo le pide pan; ¿acaso le dará una piedra? O si le pide un pescado; ¿acaso le dará una serpiente en lugar del pescado? 12O si le pide un huevo; ¿acaso le dará un escorpión? 13Pues si vosotros siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?


Reflexión on Lucas 11:5-13 LBLA

Inspiración - 2026-10-08 Oración diaria

Mi madre solía tener una práctica encantadora cuando deseaba desesperadamente que se le concediera un favor. No sé cuál era su preparación inicial, pero yo estaba muy acostumbrada a que viniera diciendo que necesitaba que yo transmitiera su intención a la instancia adecuada. Por alguna razón, pensó que yo podría tener una contraseña secreta para garantizar que la petición recibiera una audiencia favorable. Poco después, volvía para confirmarme que la petición había sido concedida, y que me asegurara de volver para dar las gracias. Creo que le gustaba asegurarse de que su crédito era bueno en los sectores correctos.