Lucas 14:15-24 LBLA

15Cuando uno de los que estaban sentados con Él a la mesa oyó esto, le dijo: ¡Bienaventurado todo el que coma pan en el reino de Dios! 16 Pero Él le dijo: Cierto hombre dio una gran cena, e invitó a muchos; 17y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los que habían sido invitados: «Venid, porque ya todo está preparado». 18 Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero le dijo: «He comprado un terreno y necesito ir a verlo; te ruego que me excuses». 19Y otro dijo: «He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos; te ruego que me excuses». 20También otro dijo: «Me he casado, y por eso no puedo ir». 21Cuando el siervo regresó, informó de todo esto a su señor. Entonces, enojado el dueño de la casa, dijo a su siervo: «Sal enseguida por las calles y callejones de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los ciegos y los cojos». 22Y el siervo dijo: «Señor, se ha hecho lo que ordenaste, y todavía hay lugar». 23Entonces el señor dijo al siervo: «Sal a los caminos y por los cercados, y oblígalos a entrar para que se llene mi casa. 24Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron invitados probará mi cena».


Reflexión on Lucas 14:15-24 LBLA

Inspiración - 2025-11-04 Oración diaria

Este Evangelio trata de una invitación. Todos estamos llamados a una santidad de vida, lo que significa a la fiesta del banquete en el cielo. Es todo el propósito de nuestra existencia en esta tierra. Como escribió el poeta Paddy Kavanagh: “Los que no han volado a casa de Dios, no han volado en absoluto”.

Éste es el reto para todo cristiano: sea cual sea nuestra vocación en la vida, tenemos que elegir entre responder o rechazar esta invitación a una relación real y vivida con Dios. Podemos inventar excusas como la gente de este evangelio, que tenemos granjas que cuidar, negocios que dirigir y familias que criar, pero al final, debemos decidir y luego vivir esa decisión. El Papa Francisco escribió: “No creo en una santidad sin oración”.