Lucas 15:1-10 LBLA
1Todos los recaudadores de impuestos y los pecadores se acercaban a Jesús para oírle; 2y los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: Este recibe a los pecadores y come con ellos.
3Entonces Él les refirió esta parábola, diciendo: 4¿Qué hombre de vosotros, si tiene cien ovejas y una de ellas se pierde, no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la que está perdida hasta que la halla? 5Al encontrarla, la pone sobre sus hombros, gozoso; 6y cuando llega a su casa, reúne a los amigos y a los vecinos, diciéndoles: «Alegraos conmigo, porque he hallado mi oveja que se había perdido». 7Os digo que de la misma manera, habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente que por noventa y nueve justos que no necesitan arrepentimiento.
8¿O qué mujer, si tiene diez monedas de plata[d] y pierde una moneda, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado hasta hallarla? 9Cuando la encuentra, reúne a las amigas y vecinas, diciendo: «Alegraos conmigo porque he hallado la moneda que había perdido».10De la misma manera, os digo, hay gozo en la presencia de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.
“Copyright © 2021 National Council of Churches of Christ in the United States of America. Used by permission. All rights reserved worldwide.”
Reflexión on Lucas 15:1-10 LBLA
Inspiración - 2024-11-07 Oración diaria
La introducción a dos parábolas sobre perder y encontrar es muy reveladora. El hecho de que Jesús se relacionara con recaudadores de impuestos y pecadores y comiera con ellos hizo que los fariseos y escribas se quejaran. Señor, tú nos tiendes la mano. Que acojamos tu aceptación y encontremos alegría en tu amor perdonador.
Son historias de búsqueda, hallazgo y regocijo. Hablan del amor misericordioso, el cuidado y la preocupación del Señor. Como ovejas perdidas, alegrémonos de que el Señor nos encuentre y nos lleve de vuelta a su redil.