Mateo 10:34-11:1 LBLA
34 No penséis que vine a traer paz a la tierra; no vine a traer paz, sino espada.
35Porque vine a poner al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; 36y los enemigos del hombre serán los de su misma casa.
37El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí. 38Y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. 39El que ha hallado su vida, la perderá; y el que ha perdido su vida por mi causa, la hallará.
40 El que os recibe a vosotros, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. 41 El que recibe a un profeta como profeta, recibirá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo como justo, recibirá recompensa de justo. 42Y cualquiera que como discípulo dé de beber aunque solo sea un vaso de agua fría a uno de estos pequeños, en verdad os digo que no perderá su recompensa.
1Y sucedió que cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y predicar en las ciudades de ellos.
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Reflexión on Mateo 10:34-11:1 LBLA
Inspiración - 2026-07-13 Oración diaria
El Papa Francisco, especialmente en sus primeras charlas poco después de su elección al papado, hablaba de cómo los actos pequeños, aparentemente insignificantes, pueden representar algo mucho más grande. El amor, afirmaba, se muestra en las pequeñas cosas. Un abrazo, una sonrisa, unas simples palabras a quienes nos rodean pueden tener a menudo un efecto mucho mayor de lo que nos atrevemos a imaginar. Esta misma mañana, alguien mencionó que el sermón que pronuncié en Misa les hará caminar ligeramente durante todo el día. No sé ellos, Señor, pero sé que sus palabras harán lo mismo por mí.