Mateo 28:1-10 LBLA

Pasado el día de reposo, al amanecer del primer día de la semana, María Magdalena y la otra María vinieron a ver el sepulcro. 2 Y he aquí, se produjo un gran terremoto, porque un ángel del Señor descendiendo del cielo, y acercándose, removió la piedra y se sentó sobre ella. 3 Su aspecto era como un relámpago, y su vestidura blanca como la nieve; 4 y de miedo a él los guardias temblaron y se quedaron como muertos. 5 Y hablando el ángel, dijo a las mujeres: Vosotras, no temáis; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. 6 No está aquí, porque ha resucitado, tal como dijo. Venid, ved el lugar donde yacía. 7 E id pronto, y decid a sus discípulos que Él ha resucitado de entre los muertos;y he aquí, Él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. He aquí, os lo he dicho.8 Y ellas, alejándose a toda prisa del sepulcro con temor y gran gozo, corrieron a dar las noticias a sus discípulos. 9 Y he aquí que Jesús les salió al encuentro, diciendo: ¡Salve! Y ellas, acercándose, abrazaron sus pies y le adoraron. 10Entonces Jesús les dijo: No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea, y allí me verán.


Reflexión on Mateo 28:1-10 LBLA

Inspiración - 2026-04-04 Oración diaria

Resulta muy llamativo durante estos días en los diversos relatos de la pasión, muerte y resurrección de Cristo que los hombres parecen figurar de forma prominente durante el juicio, muerte y crucifixión, mientras que las mujeres aparecen con mucha más regularidad en el relato en cuanto comenzó a producirse la resurrección. Los hombres no aparecen como caballeros de brillante armadura. Por regla general, cuando llegaron los problemas, todos huyeron, mientras que las mujeres dejaron que sus corazones hablaran por ellas. Demostraron ser las únicas capaces de dar vida a quienes las rodeaban.