Mateo 4:1-11 LBLA

Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. 2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, entonces tuvo hambre. 3 Y acercándose el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. 4 Pero Él respondiendo, dijo: Escrito está:

«No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios».

5 Entonces el diablo le llevó a la ciudad santa, y le puso sobre el pináculo del templo,
6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, lánzate abajo, pues escrito está:

«A sus Ángeles te encomendará», y: «En las manos te llevarán,
no sea que tu pie tropiece en piedra».

7 Jesús le dijo: También está escrito: «No tentarás al Señor tu Dios».

8 Otra vez el diablo le llevó a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, 9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrándote me adoras. 10 Entonces Jesús le dijo: ¡Vete, Satanás! Porque escrito está:

«Al Señor tu Dios adorarás, y solo a Él servirás».

11 El diablo entonces le dejó; y he aquí, ángeles vinieron y le servían.


Reflexión on Mateo 4:1-11 LBLA

Inspiración - 2026-02-22 Oración diaria

Hoy se nos da una breve lección sobre las artimañas del enemigo, que puede ayudarnos a combatir algunas de las asechanzas de Satanás, siempre que el maligno intente minarnos. Observa cómo el diablo elige un momento delicado en el que Jesús está solo, sin compañeros ni apoyo y probablemente en un estado debilitado por la falta de comida y alimento. No es improbable que Satanás también intente aprovecharse de nosotros. ¿Podemos recordar lugares u ocasiones en los que fuimos tentados a dejar que afloraran las peores partes de nosotros mismos?