Mateo 8:1-4 LBLA

1Y cuando bajó del monte, grandes multitudes le seguían. 2Y he aquí, se le acercó un leproso y se postró ante Él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. 3Y extendiendo Jesús la mano, lo tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante quedó limpio de su lepra. 4Entonces Jesús le dijo: Mira, no se lo digas a nadie, sino ve, muéstrate al sacerdote y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio a ellos.


Reflexión on Mateo 8:1-4 LBLA

Inspiración - 2026-06-26 Oración diaria

Lo primero que queda claro en la lectura de hoy es que Jesús tenía una inclinación natural a decir «Sí» cuando se le pedía ayuda. Por el tono de su respuesta a la pregunta del leproso, parece sorprendido de que su peticionario esperara otra cosa. Concédenos, Señor, una disposición similar cuando vayamos en busca de remedios para nuestras propias lesiones leprosas.