Mateo 9:1-8 LBLA
1Y subiendo Jesús en una barca, pasó al otro lado y llegó a su ciudad.
2Y le trajeron un paralítico echado en una camilla; y Jesús, viendo la fe de ellos, dijo al paralítico: Anímate, hijo, tus pecados te son perdonados. 3Y algunos de los escribas decían para sí:Este blasfema. 4 Y Jesús, conociendo sus pensamientos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? 5Porque, ¿qué es más fácil, decir: «Tus pecados te son perdonados», o decir: «Levántate, y anda»? 6Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados (entonces dijo al paralítico): Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. 7 Y él levantándose, se fue a su casa. 8Pero cuando las multitudes vieron esto, sintieron temor, y glorificaron a Dios, que había dado tal poder a los hombres.
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Reflexión on Mateo 9:1-8 LBLA
Inspiración - 2024-07-04 Oración diaria
Llevaron a Jesús a un paralítico. Jesús empezó por perdonarle sus pecados, es decir, le curó por dentro, en su alma. Ésta es la verdadera libertad.
La curación externa del paralítico fue en realidad la parte menor, pero es lo que ayudó a las multitudes y a los que criticaban a Jesús a creer realmente en Él. Rezamos para que seamos liberados de lo que nos paraliza, que a menudo es ese lugar oculto e invisible que sólo Dios puede sanar y redimir. Que creamos en el poder de Jesús para curar y redimir hoy, igual que hizo hace más de 2.000 años cuando caminó sobre la tierra.