Juan 10:31-42 LBLA
31 Los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. 32Jesús les dijo: Os he mostrado muchas obras buenas que son del Padre. ¿Por cuál de ellas me apedreáis? 33Los judíos le contestaron: No te apedreamos por ninguna obra buena, sino por blasfemia; y porque tú, siendo hombre, te haces Dios. 34Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: «Yo dije: sois dioses»? 35 Si a aquellos, a quienes vino la palabra de Dios, los llamó dioses (y la Escritura no se puede violar), 36 ¿a quién el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: «Blasfemas», porque dije: «Yo soy el Hijo de Dios»? 37 Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis; 38 pero si las hago, aunque a mí no me creáis, creed las obras; para que sepáis y entendáis que el Padre está en mí y yo en el Padre. 39 Por eso procuraban otra vez prenderle, pero se les escapó de entre las manos.
40 Se fue de nuevo al otro lado del Jordán, al lugar donde primero había estado bautizando Juan, y se quedó allí. 41 Y muchos vinieron a Él y decían: Aunque Juan no hizo ninguna señal, sin embargo, todo lo que Juan dijo de este era verdad. 42 Y muchos creyeron en Él allí.
“Copyright © 2021 National Council of Churches of Christ in the United States of America. Used by permission. All rights reserved worldwide.”
Reflexión on Juan 10:31-42 LBLA
Inspiración - 2026-03-27 Oración diaria
San Ignacio, el fundador de los jesuitas, solía aconsejar a sus primeros compañeros que interpretaran de la mejor manera posible cualquier comentario o acción que les llegara. A la luz del evangelio de hoy y de la capacidad de los judíos para hacer exactamente lo contrario, quizá nos ayude a dar nuestro mejor paso adelante adoptar plenamente la máxima de Ignacio.