Juan 12:44-50 LBLA
44 Jesús exclamó y dijo: El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado. 45 Y el que me ve, ve al que me ha enviado. 46 Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo el que cree en mí no permanezca en tinieblas. 47 Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no lo juzgo; porque no vine a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo. 48El que me rechaza y no recibe mis palabras, tiene quien lo juzgue; la palabra que he hablado, esa lo juzgará en el día final. 49Porque yo no he hablado por mi propia cuenta, sino que el Padre mismo que me ha enviado me ha dado mandamiento sobre lo que he de decir y lo que he de hablar. 50 Y sé que su mandamiento es vida eterna; por eso lo que hablo, lo hablo tal como el Padre me lo ha dicho.
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Reflexión on Juan 12:44-50 LBLA
Inspiración - 2026-04-29 Oración diaria
Un dicho de Santa Catalina de Siena decía: «Donde nosotros vemos pecados, Dios ve debilidad». Señala la realidad de que muchas personas intentan hacerlo lo mejor posible, pero sus defectos y fallos a menudo les superan. Dios ve el corazón y ve nuestros esfuerzos por hacer el bien, aunque estos esfuerzos no siempre tengan éxito. El Espíritu de Dios, dado con muchos dones y energías para el mundo, también trae el don del perdón Divino.
Me acerco a la Escritura no sólo con la mente, sino también con el corazón, intentando descifrarla y comprenderla. La Palabra de Dios se dirige a mi corazón y cobra vida cuando respeto las revelaciones y comprensiones que Dios me da de forma sencilla.