Juan 6:52-59 LBLA
52 Los judíos entonces contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede este darnos a comer su carne? 53 Entonces Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. 55 Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 56 El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él. 57 Como el Padre que vive me envió, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. 58 Este es el pan que descendió del cielo; no como el que vuestros padres comieron, y murieron; el que come este pan vivirá para siempre. 59 Esto dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Capernaúm.
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Reflexión on Juan 6:52-59 LBLA
Inspiración - 2026-04-24 Oración diaria
La descripción de la conversión de Pablo en el camino de Damasco es una lectura embriagadora, porque el violento perseguidor de la Iglesia antigua, tras ser derribado de su caballo, se convierte en uno de los mayores defensores de la Iglesia. Un relato nos dice que, inmediatamente después de su conversión, Pablo quedó ciego y tuvo que ser llevado de la mano como un bebé a Damasco. El suceso le hizo comprender lo dependiente que era -tanto de Jesús como de los demás-, igual que nosotros.