Juan 8:51-59 LBLA

51 En verdad, en verdad os digo que si alguno guarda mi palabra, no verá jamás la muerte. 52 Los judíos le dijeron: Ahora sí sabemos que tienes un demonio. Abraham murió, y también los profetas, y tú dices: «Si alguno guarda mi palabra no probará jamás la muerte». 53 ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham que murió? Los profetas también murieron; ¿quién crees que eres? 54 Jesús respondió: Si yo mismo me glorifico, mi gloria no es nada; es mi Padre el que me glorifica, de quien vosotros decís: «Él es nuestro Dios». 55 Y vosotros no le habéis conocido, y si digo que no le conozco seré un mentiroso como vosotros; pero sí le conozco y guardo su palabra. 56 Vuestro padre Abraham se regocijó esperando ver mi día; y lo vio y se alegró. 57Por esto los judíos le dijeron: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? 58Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: antes que Abraham naciera, yo soy. 59Entonces tomaron piedras para tirárselas, pero Jesús se ocultó y salió del templo.


Reflexión on Juan 8:51-59 LBLA

Inspiración - 2026-03-26 Oración diaria

Los judios parecían estar constantemente retados hasta la médula por las palabras de Jesús, pues la cultura de la época dictaba que uno buscaba la gloria para sí mismo. Está claro que Jesús no procedía así. Él intentaba redirigir hacia su Padre cualquier luz que se dirigiera en su dirección. Sabía que si se atenía fielmente a las enseñanzas que había sido enviado a impartir, Dios, a su debido tiempo, se encargaría de que la misión concluyera con éxito.