Lucas 3:10-18 LBLA
10Y las multitudes le preguntaban, diciendo: ¿Qué, pues, haremos? 11Respondiendo él, les decía: El que tiene dos túnicas, comparta con el que no tiene; y el que tiene qué comer, haga lo mismo. 12Vinieron también unos recaudadores de impuestos para ser bautizados, y le dijeron: Maestro, ¿qué haremos? 13Entonces él les respondió: No exijáis más de lo que se os ha ordenado. 14También algunos soldados le preguntaban, diciendo: Y nosotros, ¿qué haremos? Y él les dijo: A nadie extorsionéis, ni a nadie acuséis falsamente, y contentaos con vuestro salario.
15Como el pueblo estaba a la expectativa, y todos se preguntaban en sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Cristo,, 16Juan respondió, diciendo a todos: Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más poderoso que yo; a quien no soy digno de desatar la correa de sus sandalias; Él os bautizará con el Espíritu Santo y fuego. 17El bieldo está en su mano para limpiar completamente su era y recoger el trigo en su granero; pero quemará la paja en fuego inextinguible.
18Y también con muchas otras exhortaciones Juan anunciaba las buenas nuevas al pueblo.
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Reflexión on Lucas 3:10-18 LBLA
Inspiración - 2024-12-15 Oración diaria
Al escuchar la llamada de Juan el Bautista al arrepentimiento, sus oyentes se preguntaron, con razón, qué cambio debían hacer en sus vidas. En su respuesta, la ley de la caridad ocupó el primer lugar, pues les instó a compartir con los pobres y a tratar honestamente con todos. Señor, que mostremos nuestro amor mediante nuestro cuidado y trato a los demás.
Juan el Bautista, en su humildad, reconoce que no es digno ni siquiera de desatar las sandalias de nuestro Señor. Todos estamos llamados a crecer en humildad y a reconocer nuestra propia pequeñez y nuestra total dependencia de nuestro Dios. Pedimos a Dios que nos lo revele cada vez más.