Marcos 16:1-7 LBLA

1 Pasado el día de reposo, María Magdalena, María, la madre de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirle. 2 Y muy de mañana, el primer día de la semana, llegaron al sepulcro cuando el sol ya había salido. 3 Y se decían unas a otras: ¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro? 4 Cuando levantaron los ojos, vieron que la piedra, aunque era sumamente grande, había sido removida. 5 Y entrando en el sepulcro, vieron a un joven sentado al lado derecho, vestido con ropaje blanco; y ellas se asustaron. 6 Pero él les dijo: No os asustéis; buscáis a Jesús nazareno, el crucificado. Ha resucitado, no está aquí; Mirad el lugar donde le pusieron. 7 Pero id, decid a sus discípulos y a Pedro: «Él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, tal como os dijo».


Reflexión on Marcos 16:1-7 LBLA

Inspiración - 2024-03-30 Oración diaria

Podemos reflexionar sobre el valor de estas mujeres que se dirigieron a la tumba de Jesús. Todos los discípulos habían huido, atemorizados, desesperados, desilusionados, ante los acontecimientos que habían tenido lugar. Pero, de algún modo, estas mujeres siguieron queriendo amar y servir a Jesús, incluso en su muerte, incluso cuando todo parecía indicar que era el fin… ¡Que podamos inspirarnos en este pequeño grupo de mujeres que amaron tanto a Jesús y que, en última instancia, no se sintieron decepcionadas, sino que fueron las primeras en oír que había resucitado, por imposible que pareciera!

¿Cómo era el día para María, la madre de Jesús? La profecía de la espada del dolor atravesando su corazón se había hecho más real (Lucas 2:34-36). Debió ser inimaginablemente doloroso para ella ver a su amado hijo, compasivo y cariñoso, ser tratado tan abominablemente, y verle sufrir tanto… Que saquemos fuerzas de la fidelidad de María al permanecer junto a Jesús hasta el final, y no olvidemos los gloriosos acontecimientos que estaban a punto de suceder, y que confirmarían a María en su profunda fe y confianza, incluso hasta la muerte.