Mateo 13:44-52 LBLA
44 El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo.
45El reino de los cielos también es semejante a un mercader que busca perlas finas, 46y al encontrar una perla de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró.
47 El reino de los cielos también es semejante a una red barredera que se echó en el mar, y recogió peces de toda clase; 48 y cuando se llenó, la sacaron a la playa; y se sentaron y recogieron los peces buenos en canastas, pero echaron fuera los malos. 49 Así será en el fin del mundo; los ángeles saldrán, y sacarán a los malos de entre los justos, 50y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el crujir de dientes.
51¿Habéis entendido todas estas cosas? Ellos le dijeron*: Sí.52Y Él les dijo: Por eso todo escriba que se ha convertido en un discípulo del reino de los cielos es semejante al dueño de casa que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas viejas.
“Copyright © 2021 National Council of Churches of Christ in the United States of America. Used by permission. All rights reserved worldwide.”
Reflexión on Mateo 13:44-52 LBLA
Inspiración - 2023-07-30 Oración diaria
¿He encontrado la perla de gran valor, por la que estoy dispuesto a vender todo lo que tengo para obtenerla? ¿Sigo buscándola, o estoy resignado a una vida de mediocridad en mis relaciones con los demás, con Dios en mi oración, en mi vida laboral? Jesús compara esta perla con el Reino que vino a proclamar e inaugurar, y esto me da alegría y esperanza.
El escriba formado para el Reino sabe sacar de su tesoro lo nuevo y lo antiguo. En nuestro mundo, incluso en la Iglesia, estamos cada vez más polarizados entre los liberales y los conservadores, pues ambos pretenden ser los únicos que tienen toda la verdad. Pido sabiduría y libertad para buscar el Reino tanto en lo nuevo como en lo viejo. El Reino de Dios es «ambos, y», no «uno, o otro».