Mateo 20:1-16 LBLA
1Porque el reino de los cielos es semejante a un hacendado que salió muy de mañana para contratar obreros para su viña. 2Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. 3Y salió como a la hora tercera, y vio parados en la plaza a otros que estaban sin trabajo; 4y a estos les dijo: «Id también vosotros a la viña, y os daré lo que sea justo». Y ellos fueron.5Volvió a salir como a la hora sexta y a la novena, e hizo lo mismo. 6Y saliendo como a la hora undécima, encontró a otros parados, y les dijo: «¿Por qué habéis estado aquí parados todo el día sin trabajar?».7Ellos le dijeron: «Porque nadie nos contrató». Él les dijo: «Id también vosotros a la viña». 8Y al atardecer, el señor de la viña dijo a su mayordomo: «Llama a los obreros y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta los primeros». 9Cuando llegaron los que habían sido contratados como a la hora undécima, cada uno recibió un denario. 10Y cuando llegaron los que fueron contratados primero, pensaban que recibirían más; pero ellos también recibieron un denario cada uno. 11Y al recibirlo, murmuraban contra el hacendado, 12diciendo: «Estos últimos han trabajado solo una hora, pero los has hecho iguales a nosotros que hemos soportado el peso y el calor abrasador del día». 13Pero respondiendo él, dijo a uno de ellos: «Amigo, no te hago ninguna injusticia; ¿no conviniste conmigo en un denario? 14 Toma lo que es tuyo, y vete; pero yo quiero darle a este último lo mismo que a ti. 15¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo que es mío? ¿O es tu ojo malo porque yo soy bueno?» . 16Así, los últimos serán primeros, y los primeros, últimos.,
“Copyright © 2021 National Council of Churches of Christ in the United States of America. Used by permission. All rights reserved worldwide.”
Reflexión on Mateo 20:1-16 LBLA
Inspiración - 2025-08-20 Oración diaria
Nuestro Dios es un Dios de generosidad infinita. Todo lo que tenemos ha venido como un regalo suyo, incluidas nuestras vidas. Sólo tenemos que mirar la extraordinaria variedad de cosas que hay en nuestro hermoso mundo y todas las frutas diferentes que hay en los estantes de nuestros supermercados. A Dios pertenece todo lo que existe. En este Evangelio, dice: «Elijo dar lo que me pertenece». Es una alegría para el Amante dar a la amada. Seamos generosos como nuestro Padre Celestial es generoso.
Quizá te apetezca rezar la oración por la generosidad al servicio de Dios atribuida a San Ignacio. Señor, enséñame a ser generoso, a dar sin calcular el precio, a luchar sin tener en cuenta las heridas, a esforzarme sin buscar descanso, a trabajar sin esperar recompensa, salvo la de saber que cumplo tu voluntad».